sábado, 20 de febrero de 2010

"Los colmillos del lobo", de Fred F. Sears


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "The Werewolf"/ Dirección: Fred F. Sears/ Guión: James B. Gordon y Robert E. Kent/ Producción: Sam Katzman/ Fotografía: Edward Linden/ Montaje: Harold White/ Música: Mischa Bakalaeinikoff/ Maquillaje: Clay Campbell/ Intérpretes: Steve Ritch, Don Megowan, Joyce Holden, Eleanore Tanin, Kim Charney, Harry Lauter, Larry J. Blake, Ken Christy, James Gavin, S. John Launer, George Lynn, George Cisar, Marjorie Stapp, Fred Sears. USA. 1956. B/N, 79'.

Ahora que Benicio del Toro y Joe Johnston han vuelto a poner en el mapa la que es, seguramente, la menos prolífica de todas las clásicas criaturas del terror de la Universal, no está de más repasar algunos de esos filmes más o menos ignotos para el gran público que se corresponden con la misma temática. Y es que ya está bien de tanto vampiro, demonios.

"Los colmillos del lobo" es una producción típica de los años cincuenta, dentro del género de terror. Reconocible, del mismo modo que lo son las clásicas historias de CF de la misma época. Casi siempre con claras trazas de serie B y caracterizadas todas ellas por presentar una narración tan ingenua y carente de pretensiones, como imaginativa y simpática.

Fred Sears es un auténtico especialista en este tipo de productos. Ya sea como actor o como director. Ahí está la archifamosa "La Tierra contra los platillos volantes", un auténtico clásico de la CF de los cincuenta.

De hecho, el tratamiento que aquí Sears otorga a la figura del hombre lobo o licántropo bebe de algunas fuentes lindantes a la Ciencia Ficción. Y es que por ahí anda suelto también un mad doctor que, de hecho, es el responsable último de la licantropía que sufre el protagonista. Un Sears que, por cierto, aquí se reserva el papel de narrador de la historia, como voz en off que otorga mayor clasicismo a la propuesta.


Digamos que la forma en que se desarrollan los acontecimientos del filme lo emparentan, en cuanto a su esquema y estructura, con el cine negro. De hecho, si elimináramos el aspecto terrorífico del personaje, casi podría tratarse del típico fugitivo que es buscado por toda una pequeña comunidad mientras él trata de escabullirse de dicha persecución. A eso se reduce básicamente la trama. Sin embargo, tampoco está exenta la cinta de algún que otro elemento dramático, que le otorga indudable consistencia.

Aspectos siempre importantes en este tipo de películas, como el maquillaje, están suficientemente bien tratados. Estamos hablando, lógicamente, de una obra de artesanía que aún estaba muy lejos de la irrupción de avances y genios como Rick Baker. En ese sentido, el maquillaje del hombre lobo aquí nos puede recordar perfectamente tanto a las clásicas obras de Terence Fisher, como a nuestro hombre lobo particular, Paul Naschy.

Por lo demás, "Los colmillos del lobo" es un filme modesto, que no pretende más que hacer pasar un rato entretenido a todos los amantes del terror clásico en blanco y negro. Y desde luego, lo consigue. Como ha quedado dicho, en tiempos como estos, en que el 90% del género parece copado por los vampiros o los zombies, siempre es agradable profundizar en otro tipo de personajes e historias.

viernes, 19 de febrero de 2010

"El crepúsculo de Summer", de Lee Demarbre


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "Summer's Blood"/ Dirección: Lee Demarbre/ Guión: Travis Stevens, Sean Hogan y Christine Conradt/ Producción: Neil Bregman y Pierre David/ Fotografía: Ioana Vasile/ Montaje: Andre Coutu/ Música: Steve Gurevitch/ Maquillaje: Angie Reid/ Intérpretes: Ashley Greene, Peter Mooney, Barbara Niven, Stephen McHattie, Peter Michael Dillon, Cinthia Burke, Paul Whitney, Sean Tucker, Daniel Simpson, Teri Loretto, Danielle Kind, Allison Graham. Canadá. 2009. Color, 87'.

Los fenómenos mediáticos fulgurantes y masivos suelen llevar consigo toda una serie de efectos colaterales, algunos de ellos francamente desagradables. Otras veces, no tanto.

El fenómeno en este caso sería la celebérrima saga "Crepúsculo", con la que "El crepúsculo de Summer" tan sólo tiene en común el hecho de estar protagonizada por una de sus actrices principales (Ashley Greene). Y el título en español, claro. Un título en el que algún "avispado" distribuidor ha tenido a bien introducir la palabra "crepúsculo" como hipotético reclamo. En realidad, el título en inglés no sólo es distinto ("Summer's Blood") sino que al menos, tiene algún sentido.

En fin, lo que encontramos en esta película canadiense es una de esas tramas de familias psicópatas de las de toda la vida. O mejor, dicho, con alguna que otra diferenciación, no excesivamente llamativa. En este caso, la familia no pasa por ser el típico núcleo de freaks medio desfigurados y demás, sino que su apariencia externa es la de un grupo más o menos normal de personas: la mamá, el papá (que cobrará todo su protagonismo en el tramo final) y el hijo, un muchacho encantador que se las lleva de calle (y luego las hace pedacitos cómodamente en el sótano).

La protagonista, que aquí se topa con el ligón en cuestión, quien se encapricha de ella para algo más que para descuartizarla (en el fondo es un romántico) se las verá y deseará para escapar de tan comprometida situación, siendo testigo impotente de los desbarres de sus desequilibrados captores.

Lee Demarbre, el responsable de este filme (y director de esa pieza de culto absoluto llamada "Jesucristo Cazavampiros"), en ningún momento consigue dotar a su película de la consistencia de otras con tramas que mantienen algún que otro punto en común, como "Hard Candy". En este caso, la relación entre secuestrador y secuestrada no da para más que diez minutos antes de volverse cansina y repetitiva. Carente de la menor tensión. Igualmente, tampoco cristaliza el aprovechamiento de algún punto del guión susceptible de mayor brillo, como la condición de la protagonista y su (potencial) transmutación de víctima a verdugo.

En la película no faltan personajes absurdos (la mecánica maciza, que más bien parece sacada de una fantasía de motero que otra cosa) o secundarios de cierto peso, como Stephen McHattie (uno de esos rostros archi-populares que uno nunca asocia con un nombre concreto) quien aquí pretende erigirse en una especie de Frank Booth de pacotilla, como sádico e imprevisible cabeza de familia.

A todo esto, la tal Ashley Greene, que busca su pequeño y efímero puesto como la nueva Jennifer Love Hewitt o Sarah Michelle Gellar, va a tener que seguir intentándolo por otro lado, porque por lo visto aquí, tampoco pasa por ser mucho más que uno de esos rostros de adolescente buenorra pero sin carisma de ninguna clase.

jueves, 18 de febrero de 2010

"La Mansión", de Armand Weston


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "The Nesting"/ Dirección: Armand Weston/ Guión: Daria Price y A. Weston/ Producción: Armand Weston/ Fotografía: Joao Fernandes/ Montaje: Jack Foster/ Música: Jack Malken y George K. Scholes/ Efectos Especiales: Matt Vogel/ Intérpretes: Robin Groves, Christopher Loomis, Michael David Lally, John Carradine, Gloria Grahame, Bill Rowley, David Tabor, Patrick Farrelly, Bobo Lewis, June Berry, Ann Varley, Cecile Lieman, Ron Levine, Bruce Kronenberg, Jim Nixon, James Saxon . USA. 1981. Color, 98'.

Hoy nos hallamos ante uno de esos ejemplos que demuestran fehacientemente cómo el tiempo es un juez implacable. No estaría tan claro si estuviésemos hablando de una película de hace cuarenta o cincuenta años. Pero desde el momento que nos referimos a un filme que ni siquiera tiene treinta y ya presenta tantísimas muestras de "caducidad", es como para verlo medianamente diáfano.

El género de terror es un género difícil, qué duda cabe. Ya no hablamos en términos de originalidad, o de valor artístico. Simplemente se trata de constatar hasta qué punto la finalidad principal de una historia terrorífica (esto es: asustar) se cumple o no. De este modo, si una narración pretendidamente de terror, acaba provocando más hilaridad que otra cosa, puede decirse que el fracaso es total.

Y es que esa línea que separa lo terrorífico de lo ridículo es a veces tan fina, que un mismo filme, puede traspasarla en más de una ocasión. Éste es el caso.

Vaya por delante que el punto de partida ya resulta, cuanto menos, discutible. Una escritora con problemas psicológicos de índole fóbica se traslada a vivir a una aislada y enorme mansión. Vamos a ver... tampoco se trata de hilar del todo fino, pero en principio diríase que la cosa no tiene demasiado sentido, ¿verdad?

El caso es que, lógicamente, la casa no tardará en dar muestras de tener vida propia y un pasado turbio y sangriento, amén de una serie de individuos que la rodean que tampoco resultan compañías de lo más agradable. No hace falta decir que la pobre mujer (interpretada por la mediocre actriz Robin Groves), no mejorará nada de sus dolencias psíquicas.

Tampoco seamos del todo sarcásticos. El planteamiento de fondo no sólo no resulta absurdo, sino que se inscribe de lleno en los parámetros de las tramas fantasmales y de casas encantadas más clásicas. Incluso el hecho de que los fantasmas de esta ocasión sean prostitutas (la casa en cuestión era un burdel) añade un punto de cierta originalidad a la propuesta. Lo que ocurre es que Armand Weston dispone una serie de personajes y situaciones que van de lo correcto (de hecho, hay secuencias bastante truculentas) a lo (de nuevo aparece la fea palabreja) ridículo.

Ni siquiera presencias tan importantes en roles secundarios como las de Gloria Grahame o John Carradine ayudan a que "La Mansión" pase de ser una película cuya validez (si alguna vez la tuvo) a día de hoy no aparezca por ningún sitio. Es un filme ingenuo y, como ha quedado dicho, involuntariamente cómico en muchos momentos. Da toda la sensación de que ya nació avejentada. Mención destacada para el montaje, especialmente chapucero.

miércoles, 17 de febrero de 2010

"El guerrero del tiempo", de Willard Carroll

FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "The Runestone"/ Dirección: Willard Carroll/ Guión: W. Carroll, sobre una novela corta de Mark E. Rogers/ Producción: Harry E. Gould, Jr. y Thomas L. Wilhite/ Fotografía: Misha Suslov/ Montaje: Lynne Southerland/ Música: David Newman/ Efectos Especiales: John Eggett/ Intérpretes: Peter Riegert, Joan Severance, William Hickey, Tim Ryan, Mitchell Laurance, Lawrence Tierney, Dawan Scott, Chris Young, Alexander Godunov, Donald Hotton, Erika Schickel, Bill Kalmenson, Arthur Malet, John Hobson, Anthony Cistaro. USA. 1990. Color, 98'.

Algunos años antes de ofrecernos la que, hasta ahora, es su mejor película como director, aquella bonita pieza romántica coral de vidas cruzadas llamada "Jugando con el corazón", Willard Carroll se atrevía para su ópera prima con este filme fantástico de divertida y entretenida factura, también conocido como "La maldición de la piedra".

Una factura de serie B, pero de las que resisten el paso del tiempo, gracias al dinamismo con el que está construida, amén de contar con rostros interesantes y elementos narrativos que la hacen francamente disfrutable.

En cuanto a su espíritu podría recordar un poco a filmes como "The Relic" o "Los Inmortales". Películas que sitúan lo fantástico en entornos urbanos y modernos, en lugar de aislarlos en terrenos y escenarios de pura fantasía.

En este caso, asistimos al descubrimiento de una piedra (maldita, cómo no) de procedencia nórdica que desencadenará el paso a nuestra dimensión de una criatura terrorífica, la cual dejará a su paso un rastro sangriento.

Lo mejor de "El guerrero del tiempo" es su ritmo, trepidante y satisfactorio para el tipo de película de que se trata. Los personajes resultan todo lo atractivos que pueden llegar a ser para una historia que, como ha quedado dicho, se inscribe de lleno en los parámetros de la serie B más imaginativa. Incluso los efectos especiales, vistos a día de hoy (a pesar de que la película tan sólo cuenta con veinte años de antigüedad), también encajan en esos márgenes. Modestos, pero no delirantemente casposos.

Asimismo, se agradece que la criatura/demonio de la función se haga de rogar, en el sentido de que tardamos un poco en verla en todo su aterrador aspecto. Eso hace que sus primeras apariciones, en forma de sombra, con planos parciales de su cuerpo, etc. nos mantengan atentos y expectantes.

Por lo demás, presencias tan características como las de William Hickey, Alexander Godunov (¿qué se habrá hecho de este hombre?) o el mítico Lawrence Tierney (muy poquito antes de convertirse en uno de los "reservoir dogs" tarantinianos) contribuyen a que "El guerrero del tiempo" mantenga su pequeña vitola de entretenimiento frugal, pero muy simpático.

martes, 16 de febrero de 2010

"Dragon Head", de Joji Lida


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "Doragon Heddo"/ Dirección: Joji Lida/ Guión: M. Nakamura, H. Saito y J. Lida, sobre un manga de M. Mochizuki/ Producción: Takashi Hirano/ Fotografía: Junichiro Hayashi/ Montaje: Masahiro Onaga/ Efectos Visuales: Masaru Tateishi/ Intérpretes: Satoshi Tsumabuki, Sayaka, Takayuki Yamada, Nahoito Fujiki, Yoshimasha Kondo, Kyusaku Shimada, Minori Terada, Jinpachi Nezu. Japón. 2003. Color, 122'.

Ésta podría ser perfectamente una de las reseñas más cortas de la historia. Desde luego, la película lo merecería. Aunque sólo fuese como contrapunto al mayor lastre que tiene: su interminable e injustificable metraje. Pero bueno, como se trata de hablar un poco de qué se puede encontrar (o no) dentro de cada filme, me extenderé un poquito más.

Partimos de la base de que nos hallamos ante una adaptación. La adaptación de un manga de apreciable éxito, obra de Minetaro Mochizuki.

Dicho manga nos narra la epopeya de tres adolescentes que sobreviven a un extraño y terrible accidente de tren subterráneo y que, tras emerger a la superficie se encontrarán con un escenario totalmente apocalíptico y devastador.

Con alguna que otra influencia de clásicos como "El señor de las moscas", "Dragon Head" pasa por ser una más de las historias post-apocalípticas que de vez en cuando nos regala el género fantástico, ya sea en literatura o en cine.

Lo que ocurre, es que en esta ocasión, el material de partida es tan escaso, que tanto los diez volúmenes de que consta el manga, como las dos horas y pico de película, se hacen insoportables, eternas.

En ese sentido, como adaptación, la película se ajusta perfectamente a la obra original. Todo está contado al mismo ritmo. Igualmente puede decirse de los personajes, fielmente retratados y (esto ya es una opinión personal) a cual más insoportable. Se dedican básicamente a darse gritos y arrastrarse de un lado a otro, sin que el espectador empatice para nada con ellos. Pero eso ya estaba así en el manga, que tras la primera sensación de intriga y una atmósfera de peligro latente no del todo desdeñable, se hundía por completo en el tedio.

Es innegable, además, que el filme de Joji Lida es no sólo respetuoso con la historia, sino que visualmente muestra un aspecto muy trabajado, erigiéndose este punto en lo más destacable de la película.

Por lo demás, del mismo modo que al cómic de Mochizuki le sobraría perfectamente la mitad de su extensión (siendo espléndidamente generoso), con la peli sucede igual. Lida se toma un espacio de tiempo a todas luces exagerado para ilustrar una obra que apenas daba para más de hora y cuarto. Así pues: como adaptación, muy correcta. Como película, un coñazo absoluto.

lunes, 15 de febrero de 2010

"Los invasores del abismo", de Ruggero Deodato


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "I Predatori di Atlantide"/ Dirección: Ruggero Deodato/ Guión: Tito Carpi y Vincenzo Mannino/ Producción: Alex Tiu/ Fotografía: Roberto D'Ettore Piazzoli/ Montaje: Vincenzo Tomassi/ Música: G. Y M. De Angelis/ Efectos Especiales: Gino De Rossi/ Intérpretes: Christopher Connelly, Gioia Scola, Tony King, Stefano Mingardo, Ivan Rassimov, Giancarlo Patri, Bruce Baron, George Hilton, Mike Monty, Michele Soavi, Adriana Giuffrè. Italia-Filipinas. 1983. Color, 88'.

Del mismo modo que en España los ochenta son sinónimo de comedia madrileña o en los USA de slasher juvenil, la década de las hombreras y los moldeados imposibles dejaron en Italia su impronta en forma de este tipo de filmes post-apocalípticos y de fantasías ultraviolentas, metiendo en la batidora todo el espectro de influencias "useñas" pasadas por el particular tamiz de la bella Italia.

Hablar de Deodato no es hablar precisamente de cine sutil y "con mensaje". Lo suyo siempre han sido los productos más inmediatos y casposos, siendo uno de los máximos exponentes de la serie Z transalpina, gracias a muestras como "Los bárbaros", "Trampa para un violador", "La lavadora asesina" y, por supuesto, la celebérrima "Holocausto caníbal".

En ese sentido, subgéneros como el de las historias post-apocalípticas y violentas, le van como anillo al dedo, a la hora de exhibir todo su catálogo de carnaza y sanguinolencia. Aunque ello suponga ingeniárselas para mezclar ingredientes tan aparentemente dispersos como: ex combatientes del Vietnam a sueldo del Gobierno, investigaciones sobre la Atlántida, tribus urbanas ultraviolentas, rusos...

Todo vale para este tipo de filmes. Lo cual no tiene nada de malo, si se hubiese conseguido un producto con un mínimo viso de permanecer más o menos intacto, a la hora de transmitir violencia y mal rollo.


Pero claro, si vistas hoy en día, películas como ésta lo único que consiguen es parecer "entrañables", pues poco se puede decir en su favor. Seguramente es ahí donde la factura de producto endeble y coyuntural muestra toda su esencia. Es como pretender que una peli de Terence Hill y Bud Spencer le haga a uno brotar su instinto de violencia más oculto y soterrado. Pues va a ser que no.

En este mejunje no faltan los protas rubios-machotes (Christopher Connelly), los negros-graciosillos (Tony King), las macizas-macizas (Gioia Scola), amén de alguna presencia simpática, como la del sempiterno George Hilton, o la del director Michele Soavi (algo así como ver a Orson Welles de secundario en una peli de Jess Franco).

Si contemplamos "Los invasores del abismo" como simple y pura atracción aventurera para pasar el rato y olvidarse del mundo, tampoco hay mucho que rascar. Especialmente cuando aquí no hay ni rastro de la sensación de aventura clásica, con todo su encanto añejo, ni (evidentemente) la perfección en cuanto a efectos especiales que hoy en día se ha conseguido a la hora de contarnos tramas de acción y efectos. Difícilmente, cuando es en este aspecto donde el cine más parece haber evolucionado.

Así pues, esta muestra de fantasía aventurera ochentera itálica sólo puede ser disfrutada a día de hoy por los irreductibles nostálgicos que en su momento asistieron a un primer visionado y pretenden revivir sensaciones pretéritas. Para todos los demás: otro truño de Deodato. Pero bueno, siempre será más distraído que ver a Íker Jiménez hablando de la Atlántida con sus "expertos".

domingo, 14 de febrero de 2010

"Triangle", de Christopher Smith


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "Triangle"/ Dirección y Guión: Christopher Smith/ Producción: J. Baines, C. Brown, J. Newmark/ Fotografía: Robert Humphreys/ Montaje: Stuart Gazzard/ Música: Christian Henson/ Efectos Especiales: Clint Ingram/ Intérpretes: Liam Hemsworth, Melissa George, Michael Dorman, Rachael Carpani, Emma Lung, Henry Nixon, Joshua McIvor. USA. 2009. Color, 98'.

Parece que estos últimos días la cosa va de directores jóvenes que han iniciado sus carreras zambulléndose de lleno en el género de terror.

En el caso del británico Christopher Smith, algo más maduro ya que los anteriores, su primera aparición hace unos cinco años con "Creep" llamó bastante la atención. Y no era para menos. Aquella trama subterránea, con buenos toques de gore y una excelente interpretación de la siempre interesante Franka Potente, hizo que el nombre de Smith empezase a destacar.

A continuación, con "Desmembrados", nos ofreció un ejercicio mucho más lleno de humor y con un valor cinematográfico notablemente inferior. Aún así, se trataba de un filme entretenido, dentro de la línea de productos más o menos gamberros y más o menos intrascendentes que tanto abundan.

Pues bien. Ahora, con esta "Triangle", una coproducción británico-australiana, cambia de tercio y se mete de lleno en los esquemas de la ciencia ficción (variante paradojas temporales) al más puro estilo "Primer" y sobretodo al más puro estilo "Los Cronocrímenes". Y es que resulta imposible desligar este filme de la obra de Nacho Vigalondo. Con la salvedad del cambio de escenario, el contenido argumental es prácticamente el mismo.


Smith añade alguna que otra gota de "slasher", así como un tramo inicial que parece homenajear a las clásicas tramas de "barcos fantasma", tan del gusto de muchos aficionados. En ese sentido, parece que a este cineasta le agrada situar sus narraciones en entornos aislados y claustrofóbicos. Así, si en "Creep" toda la acción transcurría en las "profundidades" del metro, aquí la joven protagonista, una cada vez más conocida (y reconocida) Melissa George ("La morada del miedo", "Turistas", "30 días de noche", etc.) vive su particular pesadilla temporal a bordo de un navío aparentemente abandonado.

En cuanto a los pros y los contras que nos ofrece el filme, casi podría uno remitirse a la citada película de Vigalondo, ya que tanto los defectos (pocos) como las virtudes (más) son prácticamente idénticos. A los puntos, ganaría la española, aunque sólo sea por haber llegado primero.

Se trata de una obra perfectamente disfrutable si uno entra de lleno en el juego y no tiene reparos en dejarse sorprender por el mismo. Claro está... si prefiere dedicarse a rebuscar e indagar en las posibles trampas o incongruencias del guión, también puede encontrarlas. Sin embargo, el planteamiento de la peli parece querer conducir al espectador más a dejarse llevar por la intriga (poniéndose en la piel de la prota) que desafiándole a desentrañar los mecanismos internos de la trama, tal y como sucedía en "Primer", que estaba planteada más como un problema matemático que como una película de género.

sábado, 13 de febrero de 2010

"Expediente 39", de Christian Alvart


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "Case 39"/ Dirección: Christian Alvart/ Guión: Ray Wright/ Producción: Steve Golin y Kevin Misher/ Fotografía: Hagen Bogdanski/ Montaje: Mark Goldblatt/ Música: Michl Britsch/ Dirección Artística: Ross Dempster/ Efectos Especiales: Bob Comer/ Intérpretes: Renée Zellwegger, Jodelle Ferland, Ian McShane, Kerry O'Malley, Callum Reith Rennie, Bradley Cooper, Adrian Lester, Georgia Craig, Cynthia Stevenson, Tiffany Lyndall-Knight, Cindy Sungu, Philip Cabrita. USA. 2009. Color, 106'.

El caso de Christian Alvart casi puede calificarse como antagónico, con respecto al de Ti West. Un cineasta igualmente joven, que ha irrumpido con cierta fuerza en el género, pero que a diferencia de West, desde el primer momento parece haber dejado claro que lo suyo es seguir con la corriente más comercialoide y efectista del género.

Fruto de ello han sido sus dos trabajos de este pasado año: la prescindible "Pandorum" (reseñada hace algunas semanas) y, eso sí, en menor medida, esta "Expediente 39".

Digo en menor medida, porque en este caso, nos hallamos ante un trabajo que no supone ningún punto álgido del género de terror, pero sí cuanto menos ofrece una cierta dignidad, como obra cinematográfica. Seguramente, por cierto, bastante perjudicada por la bastante más brillante "La Huérfana", con la que argumentalmente tiene tantos puntos en común.

Es más, diríase que el filme de Collet Serra es algo así como el espejo en el que Alvart debería haberse mirado, pero sin embargo pasa por ser más bien la suma de defectos de los que "La Huérfana" conseguía escapar.


De todos modos, sería algo injusto compararlas hasta el último detalle. Más que nada porque, mientras "La Huérfana" pretendía un retrato algo más realista de una hipotética maldad infantil, "Expediente 39" entra de lleno en el terreno de lo sobrenatural. Tal vez ahí Alvart está algo más legitimado para introducir mayor suspensión de la credibilidad.

En cualquier caso, lo primero que distingue esta película es la presencia de Renée Zellwegger como reclamo fundamental, en su primera aparición en un filme de este género. Su personaje, que al principio nos puede recordar (aunque sea lejanamente) al de Bruce Willis en "El Sexto Sentido", finalmente acaba siendo la víctima potencial de la niña maquiavélica de turno. Muy bien interpretada esta última, por cierto, por Jodelle Ferland (bastante más mayor en la realidad que su personaje, eso sí).

Lo mejor de "Expediente 39" lo encontramos en su primera mitad. Cuando conocemos al personaje de Zellwegger, a la niña y las circunstancias intrigantes que las unen. Toda la intriga que se establece entre ellas, la relación de la pequeña con sus padres, la investigación del amigo de la protagonista, siendo progresivamente testigo de la impenetrable oscuridad de la psique infantil, etc.

A partir del momento en que empiezan a desarrollarse los acontecimientos más, digamos, terroríficos, la narración pierde fuelle, para convertirse en algo bastante más vulgar. También es en esos pasajes del filme donde Zellwegger demuestra estar más a disgusto y menos cómoda en su personaje.


Así pues, nos hallamos ante un producto comercial, cumplidor como entretenimiento pasajero, pero que desaprovecha bastantes de sus posibilidades. Separándola en ese sentido de "La Huérfana", podría comparársela más propiamente con "Arrástrame al Infierno" de Raimi. Otra película que empieza de un modo inmejorable, para irse diluyendo poco a poco entre las procelosas aguas de lo insustancial y palomitero.

viernes, 12 de febrero de 2010

"The House of the Devil", de Ti West


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "The House of the Devil"/ Dirección y Guión: Ti West/ Producción: J. Braun, L. Fessenden, R. Kass y P. Phok/ Fotografía: Eliot Rocket/ Montaje: Ti West/ Música: Jeff Grace/ Dirección Artística: Chris Trujillo/ Efectos Especiales: Christian Beckman/ Intérpretes: Jocelin Donahue, Tom Noonan, Mary Woronov, Dee Wallace, Greta Gerwing, AJ Bowen, Heather Robb, Darryl Nau, Brenda Cooney, Danielle Noe, Mary B. McCann, John Speredakos. USA. 2009. Color, 95'.

Ti West. Conviene no olvidar este nombre y apellido, fácil de recordar, sin duda. Aunque sólo sea por filmes como el que nos ocupa. Por lo visto también es el artífice de la secuela de "Cabin Fever" (todavía inédita por aquí), pero a falta de saber qué habrá hecho con ella, "The House of the Devil" es ya suficiente motivo para otorgarle un más que merecido voto de confianza.

Y es que cuando aparece alguien que se empeña (y consigue) saltarse las insoportables convenciones del género en la actualidad como este director que aún no ha cumplido treinta años, bien merece un aplauso.

Si hoy en día lo que "se lleva" es la narración apresurada y las atmósferas más artificiosas y poco creíbles, aquí Ti West se lo pasa por el mismísimo forro y construye un filme pausado, que discurre sin prisas ni atropellos. Aún a riesgo de que gran parte del potencial espectador juvenil tendente a la dispersión salga corriendo a los veinte minutos.

Las tramas de terror protagonizadas por canguros o niñeras son un clásico. Ahí tenemos piezas como "Halloween" o "Llama un extraño". Con esta última es, seguramente, con la que "The House of the Devil" tiene más en común. Al menos, en cuanto a su desarrollo. Sin embargo, existen suficientes elementos diferenciadores. Elementos de los que cuanto menos se sepa, mejor que mejor.

El caso es que West se las ingenia para transmitir una conseguida sensación de inquietud a lo largo de una hora larga, para luego aligerar la acción de un modo preciso y bien estudiado en el tramo final, en un desenlace tan impactante y potente como cabe esperar. En todo momento sabemos que algo oscuro se cierne sobre la joven protagonista (bien interpretada por la poco conocida Jocelin Donahue), y eso es suficiente para mantener la intriga, gracias al buen hacer del director, que tan sólo usa (que no abusa) del efectismo con cuentagotas, como debe ser.

En el filme vemos caras conocidas en papeles secundarios pero con sustancia (Tom Noonan, Mary Woronov, Dee Wallace...) que ayudan a otorgar mayor entidad a la propuesta. Sobretodo en el caso de Noonan, que compone un personaje de lo más inquietante.

Así pues, película más que recomendable. Especialmente indicada para los amantes del terror moderno, pero a la vieja usanza. Una de esas obras que, sin romper esquemas (más allá de lo apuntado al principio), o salirse de las líneas habituales, sí presenta el suficiente interés como para suponer un pequeño soplo de aire fresco entre tanto remake insulso y videoclipero de usar y tirar (o tirar, directamente).

jueves, 11 de febrero de 2010

"Sorority Row", de Stewart Hendler


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "Sorority Row"/ Dirección: Stewart Hendler/ Guión: Josh Stolberg y Pete Goldfinger, sobre un guión original de Mark Rosman/ Producción: Darrin Holender y Mike Karz/ Fotografía: Ken Seng/ Montaje: Elliot Greenberg/ Música: Lucian Piane/ Dirección Artística: Elise G. Viola/ Efectos Especiales: Steve Riley/ Intérpretes: Teri Andrzejewski, Adam Berry, Megan Wolfley, Robert Belushi, Marie Blanchard, Brian Evigan, Zack Garrett, Margo Harshman, Rumer Willis, Jamie Chung, Leah Pipes, Audrina Patridge, Matt O'Leary, Julian Morris. USA. 2009. Color, 96'.

Del joven Stewart Hendler sólo conocíamos una cosita muy pretenciosa y aburrida llamada "Whisper". Además, parece haber dirigido varios cortos, antes de ponerse de nuevo tras la cámara para un largometraje. Y en esta ocasión, para ofrecernos un nuevo remake. Sí, otro. Y de un slasher.

Eso sí, en este caso, a diferencia de otras veces, no se trata de versionear de nuevo un filme célebre o archiconocido. Al menos en España, "Siete mujeres atrapadas" (que es como se la tituló por aquí) no es una película especialmente conocida. Sin embargo, sí era un slasher simpático, a pesar de adscribirse de lleno a los esquemas más clásicos del género, sin salirse un ápice.

Grupo de chicas ("miembras" de una fraternidad), fiestas que se salen de madre, graduaciones, una muerte inesperada y posteriormente la venganza del más allá en las formas más imaginativas y diversas posibles.

Por mucho que Hendler "modernice" la propuesta, e incluso se atreva a acentuar el carácter "zorruno" de las féminas, el acabado de su película no se aparta para nada del actual producto hijo de la MTV y destinado a la masa borreguil menos exigente. En ese sentido, filmes como "Sé lo que hicisteis el último verano" (con bastantes aspectos en común, argumentalmente hablando) casi parecen "clásicos" al lado de esto.

Si hay que destacar algo, se puede subrayar que las muertes son aceptablemente sangrientas, aunque en algunos momentos hasta la sangre parezca de diseño (así, como desteñida). En cambio, los personajes son tan absolutamente carentes de atractivo, que independientemente de que unas sean rubias, otras morenas, otras orientales, etc. no ofrecen el menor interés. Tanto los femeninos, como los masculinos, aún más insulsos, si cabe.

En definitiva, de nuevo un remake innecesario. Posiblemente por encima de la espantosísima nueva versión de "Prom Night" (aunque tampoco haga falta mucho para eso), pero que no aporta absolutamente nada en el contexto del cine de terror actual. Y que para nada hace olvidar un original modesto, artísticamente hablando, pero con bastante más encanto y personalidad.