domingo, 20 de diciembre de 2009

"Wicker Man", de Neil LaBute


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "The Wicker Man"/ Director:
Neil LaBute / Productores: Nicolas Cage y Avi Lerner/ Guión: Neil LaBute, según el guión de Anthony Shaffer / Fotografía: Paul Sarossy / Música: Angelo Badalamenti / Montaje: Joel Plotch / Diseño de Producción: Philip Barker / Dirección Artística: Michael Diner / Maquillaje: Francesca Von Zimmerman / Efectos Especiales: Jak Osmond / Efectos Visuales: Jordan Markov / Reparto: Nicolas Cage, Ellen Burstyn, Kate Beahan, Frances Conroy, Molly Parker, Leelee Sobieski, Diane Delano, Michael Wiseman, Aaron Eckhart, James Franco. USA, Alemania. 2006. 102'

De vez en cuando sucede que cineastas ciertamente reputados que en un principio parecían muy alejados de un determinado género, en este caso el cine fantástico, recurren a él como forma de extender su creatividad, como manera de ampliar su carrera a otros horizontes, o simplemente producto de un encargo. Un caso bastante reciente que me viene a la mente es el de Lawrence Kasdan y su fallida adaptación de "El cazador de sueños", la no menos mediocre novela de Stephen King.

Aquí es Neil LaBute, que hasta ahora era conocido por abordar historias realistas y bastante duras: "En compañía de hombres", "Amigos y vecinos" o "Persiguiendo a Betty", pese a rozar tangencialmente en una de sus últimas obras, "Posesión" la literatura fantástica, quien aborda, con resultado discreto, su primera incursión en el cine de terror. Y lo hace gracias a este remake, nueva versión de un filme de culto entre los aficionados dirigido en 1973 por Robin Hardy.

Y digo que el resultado es bastante discreto, porque ciertamente no se trata de una obra destinada a perdurar.


El protagonismo absoluto de la obra recae en el personaje que interpreta Nicolas Cage, quien también ejerce de productor, y se inicia con un tono bastante prometedor, en el que LaBute introduce elementos que emparentan dicho tono con el cine europeo. Es fácil reconocer el estilo de Polanski en alguna de las primeras secuencias, en las que se asocia lo dramático con lo azaroso. La ausencia total de música ayuda a producir una cierta sensación de inquietud. Una música que, por cierto, sí aparecerá posteriormente a lo largo de la película, que tenía una gran importancia en el desarrollo del filme original, que en el remake viene firmada por el prestigioso Angelo Badalamenti y que no resulta tan determinante en esta nueva versión.

A partir del momento en que se empieza a desarrollar el nudo argumental, coincidiendo con la llegada del protagonista a la isla donde tendrá lugar casi toda la acción subsiguiente, la película ya discurre por unos derroteros más trillados. LaBute no abusa de los recursos tópicos del género, pero tampoco los rehuye por completo, dando la sensación de no atreverse del todo a firmar un producto con la enjundia que se atisbaba en el inicio, en detrimento de unos parámetros mucho más convencionales.

Cabe destacar, en favor de la propuesta, algunos destellos de originalidad, tanto en el argumento, como en el modo de caracterizar a alguno de los personajes. En ese sentido, me parece un guiño bastante acertado el cambio de sexo del villano de la película, motivado por hacer la isla habitada exclusivamente por mujeres, cambio perpetrado con respecto al original fílmico. Villano que en el original estaba interpretado por Christopher Lee y que en este caso interpreta la estupenda Ellen Burstyn, en su regreso al cine de terror, tras su recordada participación en "El exorcista" de William Friedkin. Y digo que me parece un guiño acertado, porque si por algo se caracterizan las anteriores obras de LaBute es por su innegable misoginia. Un modo de dejar su impronta en el producto, sin desvirtuar la idea principal. Lástima que, aparte de eso, no haya mayor novedad, con una serie de momentos que parecen destinados únicamente a impactar, sin una correspondencia clara con el tono anterior y que incluso parecen fuera de lugar, dentro de la propia historia.


Así pues, como decía, tenemos un filme que apenas se sale de la mediocridad en su tramo central y de mayor extensión. Sin embargo, a partir del momento en que se encara el final, la película cobra nuevos bríos y se vuelve a hacer presente esa fuerza del principio, hasta desembocar en una resolución valiente y que produce cierto regocijo en el espectador.

En resumen, un trabajo irregular, tan sólo apto para quienes sientan curiosidad por ver la aproximación de un cineasta “serio” al género terrorífico. Y también perfectamente válido para cualquier tarde aburrida. O lo que es lo mismo: una película digna, pero irrelevante, que muy probablemente no satisfará a los amantes de la obra original.

sábado, 19 de diciembre de 2009

"The Messengers", de Oxide y Danny Pang


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "The Messengers"/ Dirección: Oxide y Danny Pang/ Guión: Mark Wheaton/ Producción: Sam Raimi, W. Sherak, J. Shuman, R.G. Tapert/ Fotografía: David Geddes/ Montaje: John Axelrad/ Música: Joseph LoDuca/ Efectos Especiales: James Paradis/ Reparto: Kristen Stewart, Dylan McDermott, Penelope Ann Miller, John Corbett, William B. Davis, Evan y Theodore Turner, Dustin Milligan. USA. 2007. Color. 85'

“¿Qué hay de nuevo por Oriente?”, se debieron preguntar en su día los avezados ejecutivos de Hollywood. Y seguramente alguien sugirió el nombre de los dos hermanos Pang, que habían causado cierto revuelo con "The Eye" entre los aficionados al fantástico de factura exótica. Total, que les pagaron unos billetes y pusieron a su disposición toda la maquinaria de la industria yanqui del celuloide, tan acostumbrada a importar talentos de alrededor del mundo.

Los precedentes están ahí, muy recientes en la mente de todos: un Hideo Nakata que ve cómo dos de sus más celebradas películas son excepcionalmente “remakeadas” por Gore Verbinski, ("La señal") y Walter Salles, ("Dark Water"), mientras él (curiosamente) naufraga de forma estrepitosa con la secuela yanqui de "La señal"; o también Shimizu, que pasa sin pena ni gloria con su autoremake de "Ju On". Es decir, resultados más bien tibios, cuando a estos cineastas se les saca de su elemento. En cualquier caso, los Pang se pusieron manos a la obra.

Para empezar, había que seleccionar el reparto. Primer patinazo, por partida doble: una Penelope Ann Miller a la que uno hacía aún en aquella crepuscular playa caribeña donde la habíamos dejado en el precioso final de "Atrapado por su pasado" y a la que el cambio de clima no parece haberle sentado demasiado bien, porque la pobre se pasa toda la película con pinta de haber sufrido un indigesto jet lag, más que con aspecto de ser una madre de familia angustiada y con problemas de fantasmas en la casa. Y un Dylan McDermott que si hubiese sido generado por ordenador posiblemente habría resultado bastante más expresivo, más creíble y también más rentable. Tampoco olvidemos a William B. Davis (el famoso fumador de "Expediente X"), que no se sabe muy bien qué pinta por aquí. De John Corbett no vamos a destacar nada, básicamente porque es un actor que nunca destaca, ni en lo bueno ni en lo malo. Pero, por fortuna, la película ofrece alguna otra cosa.


Y es que, si en primer lugar hemos empezado hablando mal del casting, hay que ser honesto y reconocer que con los dos chiquillos los Pang han sabido acertar. Tanto Kristen Stewart (hoy en día afamada prota de la saga vampírico-adolescente por excelencia) en la piel de una adolescente problemática y víctima potencial de todos los miedos posibles, como el pequeñín de la familia, asombrosamente bien dirigido, cubren el expediente interpretativo.

Entrando de lleno en el contenido de la película, así como en su factura formal, diremos que ahí sí se notan las cuatro manos de los Pang. Y resulta especialmente simpática la interacción entre las habituales formas del cine de terror oriental, en un marco tan típicamente estadounidense como el de Dakota del Norte, con sus carreteras polvorientas y sus girasoles. Todo ello, eso sí, sin pasar por alto que el argumento que se nos presenta entra de lleno en las convenciones más trilladas del género. Esto es: familia que llega a una casa aislada “con pasado”, acontecimientos extraños que se suceden casi desde el primer momento (cosa que siempre se agradece), punto de no retorno donde todo parece abocado al desastre y pertinente conclusión explicativa de lo que ocurre.

Por cierto, que dichas convenciones no rehuyen en ningún momento los recursos más manidos, como una (por momentos) irritante utilización del sonido, por mencionar el más molesto. Entonces, ¿qué destacamos? Pues, por ejemplo: una gran elegancia tras la cámara, un exquisito gusto en la composición de los planos; y, por último, un ritmo que no decae en ningún momento. De todas formas, el transcurso de la película fluctúa continuamente entre las alturas de las creaciones con cierta enjundia artística que se salen de lo corriente, y los abismos de la mediocridad. Por suerte o por desgracia, no llega a definirse en ningún momento de forma clara en uno de los dos sentidos.


Y al final, uno se queda con la sensación de que, del mismo modo que "The Eye" albergaba momentos de indudable talento cinematográfico (aquel plano secuencia del final, ciertamente espléndido), pero tampoco llegaba finalmente a alcanzar la categoría de obra notable en un análisis global, con "The Messengers" se obtiene poco más o menos el mismo resultado: junto a arrebatos puntuales de inspiración, una cierta falta de consistencia del conjunto, así como más que discutibles decisiones de guión, que no desvelaremos. Una irregularidad que, a la postre y viendo otras obras de los dos cineastas (tanto juntos como en solitario), casi es ya una "marca de fábrica".

Dicho todo lo cual, se trata de una película perfectamente disfrutable, que en ningún momento engaña (porque tampoco lo pretende, cosa que ya es mucho, visto el panorama actual del género) y que ofrece lo que se espera de un producto mínimamente digno. Sin mucho más.

viernes, 18 de diciembre de 2009

"El ojo del Diablo", de J. Lee Thompson


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Eye of the Devil"/ Dirección: J. Lee Thompson/ Guión: Dennis Murphy sobre la novela de Robin Estridge/ Producción: John Calley y Martin Rashonoff/ Fotografía: Erwin Hillier/ Montaje: Ernest Walter/ Música: Gary McFarland/ Dirección artística: Elliot Scott/ Reparto: David Niven, Deborah Kerr, Donald Pleasance, Edward Mulhare, Sharon Tate, Flora Robson, Emlyn Williams, David Hemmings, Michael Miller. Reino Unido. 1966. B/N. 86'

Hay películas rompedoras, que quedan en la psique colectiva como los puntos de ruptura de un género. El tema del satanismo pareció cobrar vida, cinematográficamente hablando, justo a finales de los sesenta, gracias a don Roman Polanski y a esa joya llamada "La semilla del Diablo". Luego, como todos sabemos, ya vinieron las demás gemas preciosas a añadirse a la colección, amén de toda una serie de piezas de bisutería u hojalata (según el caso).

Sin embargo, este filme de Thompson, (quien merecería mucho más ser recordado por sus primeras obras y no tanto por las sagas de justicieros), anterior a todos ellos, parece estar mucho más olvidado por el aficionado. Y no deja de ser una gran injusticia. Porque se trata de una obra tirando a notable. Interesante de principio a fin.

Por establecer un paralelismo con el cine de zombies, éste parece nacer (al menos, en su concepción más moderna) gracias a Romero y su "La noche de los muertos vivientes" del año 68 (curiosamente, el mismo año que la peli de Polanski). Pero, realmente, si uno ve con atención un filme mucho más desconocido llamado "El carnaval de las almas", dirigido por Herk Harvey en 1962, puede llegar a plantearse hasta qué punto Romero fue o no innovador.

Como digo, también podría establecerse un cierto paralelismo entre la moda de las tramas satánicas que vendrían después, tomando "El ojo del Diablo" como un tácito punto de arranque.


Ya desde el inicio, en un magnífico pasaje de narración paralela (una fiesta llena de encanto y la llegada a la ciudad de un ominoso personaje, que a la postre se dirige a visitar al dueño de la casa donde se celebra la fiesta) somos conscientes de hallarnos ante una obra de cierta enjundia.

Si a ello añadimos las presencias de rostros tan míticos como los de David Niven, Deborah Kerr (inolvidable su "Suspense" de Clayton), la diabólicamente hermosa Sharon Tate (no exenta de una triste relación real con estos asuntos) o el principiante Donald Pleasance, ya tenemos otros puntos de interés innegables.

Sin embargo, el valor de "El ojo del Diablo" es más que una suma de caras conocidas y prestigiosas. Se trata de una historia llena de atmósfera y perfecto "acabado british", con una sugerente y limpia fotografía en blanco y negro y un montaje que consigue transmitir una gran sensación de inquietud, además del interés de la propia trama, que nos narra el secreto inconfesable de una familia de rancio abolengo en mitad de un escenario tétrico y amenazador: la enorme mansión ancestral de dicha familia, situada en una pintoresca, pero también extraña población, que no parece ser nada ajena al propio misterio.


David Niven es quien, al fin y al cabo, ejerce de misterioso conservador de dicho secreto (para bien, o para mal), mientras Deborah Kerr, su abnegada esposa en la película, tratará de desentrañarlo, con el consiguiente peligro para ella y sus pequeños hijos.

En definitiva, una narración de tintes góticos, con numerosas secuencias para el recuerdo (más allá de algún que otro tic sesentero un pelín desfasado) y una sensación final de que no se termina de entender que una película como ésta no figure en un lugar mucho más destacado del que ocupa, dentro del panteón del cine de terror más exquisito.

jueves, 17 de diciembre de 2009

"El hombre, la mujer y la bestia", de Alberto Cavallone


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "l'Uommo, la Donna e la Bestia"/ Dirección y Guión: Alberto Cavallone/ Fotografía: Giovanni Bonicelli/ Música: Claudio Tallino/ Reparto: Martial Boschero, Giovanni De Angelis, Angela Doria, Emmanuele Guarino, Maria Pia Luzi, Macha Magall, Aldo Massasso, Antonio Mea, Paola Montenero, Agostino Pillastri, Fabio Spaltro, Josiane Tanzilli, Mónica Zanchi. Italia. 1977. Color. 99'

Aunque no se trata propiamente de un filme de terror o fantástico, sí posee alguna que otra cualidad que lo podrían, de alguna manera, introducir dentro del género, aunque sólo sea de un modo tangencial.

En realidad se trata de una película erótica, con algún que otro momento netamente pornográfico y que, eso sí, sobresale por encima de la media de productos de similares intenciones facturados en aquella época.

Y lo hace sobretodo por la capacidad de este italiano, Alberto Cavallone, auténtico especialista en el género (o más bien, en el arte de incomodar), para conseguir una obra sugerente e incluso perturbadora en algunos momentos.

No se trata, por tanto, de una mera gilichorrada para mostrar generosamente carnes femeninas, sino que "El hombre, la mujer y la bestia" podría entrar, aún con alguna que otra reserva, en el terreno narrativo y de inquietudes temáticas de auténticos visionarios como Arrabal, Jodorowsky, o el propio Buñuel.


Diferentes personajes deambulan ante la pantalla, cada uno con sus obsesiones y sus diatribas. Casi siempre relacionadas con el sexo, la inseguridad, los celos, la religión... temas todos ellos delicados y situaciones que en algunos momentos llegan a entrar de lleno en el surrealismo más sugestivo, para que el espectador sea quien se forme sus propias teorías.

Cavallone se sirve de un montaje que seguramente es lo que otorga a la película su mayor y mejor rasgo de personalidad. Sin ninguna clase de rubor, ni pausa, alterna las andanzas de un personaje con otro, sin llegar a completar secuencias, siquiera. Simples planos encadenados, que a ojos del espectador llegan a conformar una tupida mezcolanza de diferentes estímulos. Desde el gracejo cómplice, hasta la más franca incomodidad.

Ello es así a lo largo de todo el filme, pero especialmente acentuado en un último cuarto de hora que constituye un auténtico tour de force visual, con un crescendo casi opresivo que tiene como marco un baile popular, en el que varios de los personajes de la historia dan rienda suelta a sus energías reprimidas.

Es evidente que el filme no presenta una línea narrativa clara. Es más bien, una trama coral que no termina de cerrarse o definirse. Aún así, vista con la predisposición adecuada, puede llegar a resultar harto interesante. Eso sí, no conviene perder de vista la perspectiva temporal, porque no podemos olvidar que nos hallamos en plena década de los setenta. La década aperturista por definición, para muchos europeos.


En ese sentido, llama bastante la atención que, al contrario de lo que solía ser habitual en estos casos, Cavallone no se decanta claramente por una perspectiva machista del sexo, sino que reparte de un modo equitativo los diferentes niveles obsesivos de los personajes, así como la forma de entender la sexualidad, dando protagonismo a ambos géneros.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

"Feliz nochebuena", de David Hess


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "To All a Good Night"/ Dirección: David Hess/ Guión: Alex Rebar/ Producción: Sandy Cobe y Jay Rasumny/ Fotografía: Bil Godsey/ Montaje: William J. Waters/ Música: Richard Tufo/ Diseño de producción: Joseph T. Garrity/ Reparto: Jennifer Runyon, Forrest Swanson, Linda Gentile, William Lauer, Judith Bridges, Katherine Herrington, Buck West, Sam Shamshak, Angela Bath, Denise Steams, Solomon Trager, Jeff Butts. USA. 1980. Color. 83'

De igual forma que ahora mismo el modelo a seguir dentro del género de terror parece ser el de tipo "survival" o "splatter" y que dicho modelo sirve de alguna manera para ilustrar o representar el momento, si hablamos de los años ochenta, sin lugar a dudas el modelo predominante era el slasher.

De ahí que, de la misma forma que al hilo de la primera "Saw", "Wolf Creek", el remake de "Las colinas tienen ojos" de Aja y demás muestras más o menos lustrosas de esa clase de filmes, surgieron toda la pléyade de bodrios clónicos que no había quien los aguantase (y lo que te rondaré, morena)... lo mismo sucedió con el slasher ochentero.

Así, tras las primeras y originales "Viernes 13", "Halloween", "El asesino de Rosemary", "Sabe que estás sola", "Llama un extraño", "Black Christmas", etc. las estanterías de los videoclubs se llenaron de una ingente cantidad de imitaciones o aportes a dicho modelo. Algunas eran más o menos soportables. Incluso dignas. Pero otras...

Pues bien, he aquí una de estas últimas. "Feliz nochebuena" es un slasher absolutamente soporífero. En verdad inaguantable.


Filmada con una torpeza lindante con la de los peores chapuceros de la serie z italiana, el tal David Hess (actor de escaso renombre) hizo de ésta, su primera y única película hasta la fecha, un auténtico tormento de tedio. Nada que ver con alguna de sus bastante más estimulantes apariciones ante la cámara, como "La última casa de la izquierda" o "Trampa para un violador".

Las bases argumentales son las de siempre. En este caso, una festividad navideña en torno a la cual se reúnen una serie de personajes, que serán lenta, lentísimamente (exasperantemente lenta) exterminados por un (tachaaaaan) Papa Noel asesino.

Y bueno, poco más. De hecho, nada más. La identidad del asesino, que es una cosa sin el menor interés, los asesinatos en sí tremendamente pobres (por ejemplo a uno le clavan un hacha en mitad de la cabeza y ni siquiera sangra) y sobretodo una molestísima fotografía oscura y mal iluminada con planos y secuencias interminables en los que no sucede absolutamente nada.

En definitiva, una pérdida de tiempo total y absoluta. No sólo porque vista a día de hoy carezca del menor interés, o se vea avejentadísima (que se ve), sino porque da toda la sensación de que ya en su día (año 1980), no resistía comparación con cualquier slasher mínimamente presentable de la época.

martes, 15 de diciembre de 2009

"La Huérfana", de Jaume Collet-Serra


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Orphan"/ Dirección: Jaume Collet-Serra/ Guión: David Johnson y Alex Mace/ Producción: L. Di Caprio, J. Silver, S. Downey y J.D. Killoran/ Fotografía: Jeff Cutter/ Montaje: Timothy Alverson/ Música: John Ottman/ Dirección Artística: P. Banister y P. Perrault/ Efectos especiales: Ryal Cosgrove/ Reparto: Vera Farmiga, Peter Sarsgaard, Isabelle Fuhrman, C.C.H. Pounder, J. Bennett, Margo Martindale, Karel Roden, Aryana Engineer, Rosemary Dunsmore, Jamie Young. USA, Canadá, Alemania, Francia. 2009. Color. 123'

Después de varias reseñas acerca de filmes insustanciales, hoy por fin es el turno de algo bastante más consistente. Y muy reciente, además.

Hace algunos años, este joven cineasta barcelonés afincado en los USA irrumpió en el panorama del fantástico con aquella película llamada "La casa de cera". Filme que tenía en la presencia de Paris Hilton como actriz secundaria su mayor reclamo y posiblemente su mayor lastre, porque lo cierto es que, como ópera prima, no estaba nada mal. Al menos, sirvió para ver que Collet-Serra poseía un innegable gusto en el aspecto visual y un nada desdeñable talento narrativo. Algo que le distancia de su paisano Nacho Cerdà, mucho más esteticista y hueco (al menos, por lo visto hasta el momento).

En cualquier caso, ha sido aquí y ahora, gracias a esta "La Huérfana" cuando definitivamente Collet-Serra ha visto su nombre en lo más alto del panorama internacional del género. Y no es algo gratuito ni casual, sino absolutamente merecido. Es obvio que el director ha contado con medios, pero como estamos hartos de comprobar, eso muchas veces no se traduce en un buen resultado, sino que en la mayoría de ocasiones juega en contra.

Pero si por algo se caracteriza esta película, es por su férreo, consistente acabado. Y ello a pesar de las más que previsibles dudas que podía suscitar, a priori, una historia protagonizada por la enésima criatura (en este caso niña) malvada. Un tema no ya recurrente, sino directamente manido hasta el paroxismo. Desde "Semilla de maldad", pasando por "La Profecía", "El escondite", "Veneno para las hadas", o aproximaciones de tintes más dramáticos y realistas, como "El buen hijo", de Joseph Ruben. Filme, este último, que seguramente más se aproximaría a "La Huérfana", en cuanto a su tono formal.


Sin embargo, a pesar de todo lo dicho, Collet deja claro desde el primer instante, que va a por todas. Y que no se va a andar con medias tintas. Lo consigue gracias a un planteamiento harto realista y dramático, que prende a la perfección en el ánimo del espectador. Es ahí donde empieza a brillar su faceta como director, pero también la indudable capacidad de los actores, encabezados por la siempre interesante y en alza Vera Farmiga (que ya en filmes tan "masculinos" como "Infiltrados" se zampaba a más de un compañero de reparto en alguna secuencia). Y un Peter Sarsgaard que, en honor a la verdad, cumple aquí perfectamente en su papel de padre ilusionado y comprensivo. Un papel no muy exigente, por otro lado.

Por supuesto, es obligado hacer una mención especial para los niños de la película, asombrosamente bien dirigidos. Y naturalmente, en especial esa diabólicamente magnética Esther (Isabelle Fuhrman), que se adueña por completo de cada plano en el que interviene.

Collet triunfa a la hora de otorgar al personaje de la niña una malicia perversa y adulta, sin que ello chirríe en ningún momento. Y con ello es del todo honesto, como veremos al final. De ahí que el comportamiento del personaje pase inteligentemente de una cierta empatía con respecto al espectador, al absoluto horror y rechazo, de un modo gradual pero firme.

No obstante, pecaríamos de generosos si no le atribuyésemos a "La Huérfana" algún que otro pequeño punto negativo. Eso sí, casi todos ellos, relativos al guión. No tanto por la previsibilidad de la narración (que lo es, sin que ello resulte para nada molesto) sino más bien por el clásico sacrificio de la credulidad en pro del "espectáculo". De todos modos, es algo que seguramente queda nivelado por la valentía de Serra a la hora de afrontar el tramo final, no exento de dramatismo y sin excesos de autocomplacencia, pese a su clímax, ligeramente vulgar y alargado.


Así pues, evaluándola en su conjunto, estamos ante la mejor película de terror del año, sin ningún género de duda. Un filme duro, contundente, sin bache alguno (a pesar de su generosa duración), mucho más adulto de lo que suele ser habitual en estos tiempos de terror infantilista (valga la paradoja) y sobretodo caracterizado por una dirección sencillamente excelente.

lunes, 14 de diciembre de 2009

"Días de horror y muerte", de Donn Davison y Fred Olen Ray


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Honey Britches"/ Dirección: Donn Davison y F.O. Ray/ Guión: Barbara Morris Davison/ Producción: D.Davison, F.O.Ray y Lee Jones/ Fotografía: Avrum M. Fine/ Montaje: Avrum M. Fine/ Efectos especiales: Don Friedman/ Reparto: Ashley Brooks, George Ellis, Trudy Moore, Mike Coolik, Jim Peck, Valarie Lipsey, Pepper Thurston, R. Kenneth Wade, Alan Davis, Ben Ennis, Chris Christ, John Carradine. USA, 1971. Color. 84'

Que Fred Olen Ray es un cachondo de mucho cuidado, es algo sabido. Que en ocasiones los que se entretienen en traducir los títulos originales al español también tienen sus dotes para el pitorreo, es algo que tampoco se nos escapa. De otra forma, no se explica que el título de esta película ("Honey Britches") se convirtiese de un modo harto incomprensible (a no ser desde una perspectiva del más puro cachondeo) en "Días de horror y muerte".

Porque en esta película vamos a encontrar bastantes cosas (bueno, sin exagerar). Pero desde luego, nada parecido a un filme de terror. Se trata más bien de una broma de la Troma (con perdón por la rima) de la más pura especie. Es algo que queda claro desde el primer al último plano del filme. Ambos, por cierto, protagonizados por un John Carradine que hace de falso narrador en un tono claramente paródico, tomando con ello cuerpo la principal gamberrada del director de Ohio.

Lo que no deja de tener su mérito es que Olen Ray y más propiamente Donn Davison supiesen encontrar el modo de plasmar en esta narración todo el carácter "nerd" de la América Profunda muchísimo antes de ponerse de moda dichos ambientes a raíz de filmes como "La matanza de Texas", "Deliverance" o "Las colinas tienen ojos".


Está claro que la carrera de Olen Ray como cineasta propiamente dicha, no vendría hasta bastante después (bien entrada la década de los ochenta), en cualquier caso. De hecho, aquí su figura aparece a posteriori, para añadir secuencias (como las referidas de Carradine) dándole forma a su particular versión para la Troma.

Centrándonos en ella, conoceremos a una banda de ladronzuelos de joyas de poca monta que van a parar a una "idílica" zona rural, en la cual tendrá lugar el enfrentamiento con los digamos... rústicos habitantes del lugar, a cual más primitivo. Dicho enfrentamiento desencadenará la (ejem) catarsis de (ejem) violencia y (ejem) horror.

Realmente, si uno se lo plantea del modo adecuado, es una delicia asistir a la interminable retahíla de diálogos absurdos, en boca de personajes más absurdos todavía, convenientemente caracterizados por actores del más evidente amauterismo. Da la sensación, (algo más que la sensación, de hecho), de ser un simple divertimento entre colegas. No es extraño que en muchas secuencias veamos a un actor partiéndose de risa mientras el otro suelta su diálogo pretendidamente dramático. Infumable todo si nos lo tomamos en serio y altamente hilarante si sabemos buscar el lado divertido.


Al fin y al cabo, tiene el mismo sentido ponerse a ver "Días de horror y muerte" con la intención de pasar miedo, que hacerlo con cualquier filme de Russ Meyer, John Waters o H.G. Lewis, por citar a otros cineastas con un estilo similar al mostrado por Davison aquí. Digamos que "no es lo que toca".

Aquí, de lo que se trata, es de ver a los granjeros patanes y las granjeras neumáticas campar a sus anchas, en esta comedia pseudo-hippie (en algunos momentos los intérpretes parecen igual de fumados que en "Easy Rider" y similares) que puso en el mapa (cronológicamente hablando) a uno de los gurús de la caspa de finales del siglo XX y principios del XXI. Y sólo por eso ya merece pasar a la historia. O no.

domingo, 13 de diciembre de 2009

"Evil Breed", de Christian Viel


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Evil Breed: The Legend of Samhain"/ Dirección: Christian Viel/ Guión: William R. Mariani y C. Veil/ Producción: C. Caruana, D. Everett y W.R. Mariani/ Fotografía: Dan Goyens/ Montaje: Jason Deschamps y C. Viel/ Música: Alex Khaskin/ Dirección Artística: Kevin Grant/ Efectos especiales: Ryan Storm/ Reparto: Bobbie Philips, Howard Rosenstein, Ginger Lynn Allen, Chasey Lain, Taylor Hayes, Jenna Jameson, Richard Grieco, Brandi-Ann Milbradt, Lael Stellick, Phil Price, Neil Napier. Canadá, 2003. Color. 77'

Vayamos al grano: montón de basura no reciclable. Una cosa es que a la gente le guste el gore. Y otra cosa es hacernos esperar una hora larga en la que no sucede absolutamente nada, para llegar a un tramo final lleno de escatología. ¿Tan difícil es darse cuenta de que eso no funciona?

Pues por lo visto el tal Christian Viel no lo acaba de tener del todo claro en este pedazo de truño llamado "Evil Breed" que pretende tomar la festividad del Samhain como disculpa para pergeñar semejante despropósito.

Nombres que llaman la atención, como los de Richard Grieco (un habitual de la serie B y de la televisión) junto a leyendas del porno como Jenna Jameson o Ginger Lynn, muchas de cuyas películas tienen bastante más contenido que ésta.

Y es que lo de Viel no tiene nombre. Un señor que es incapaz de situar a los actores en encuadres correctos, no digamos ya de conseguir un mínimo de tensión narrativa. Los primeros sesenta minutos del filme están hechos a base de sustitos chorras que se dan unos personajes a otros y poco más. Luego, con la irrupción del asesino caníbal de rigor, empieza el desmadre de desmembramientos y guarradas.


Y digo yo. Qué necesidad hay de revestir una película así del más mínimo argumento. ¿Por qué esa disculpa de las leyendas de Samhain y de los bosques, para mostrarnos algo que no tiene nada que ver y que se limita a una serie de carreras absurdas hasta que los personajes van cayendo en las manos del cafre deforme?

El gore no es nuevo. Lleva años circulando por las pantallas de todo el mundo. Pero si nos fijamos en sus raíces, precisamente se caracterizaban por hacer del festival de imágenes impactantes y desagradables algo con cierta gracia, con un mínimo de sentido. De ahí que no se entienda muy bien la manera que tienen algunos "cineastas (pongo el término necesariamente entre comillas) de entenderlo.

Películas como "Brain Dead" no se limitaban a meter una cámara dentro de un matadero o carnicería y limitarse a filmar lo que allí sucede. Se supone que esto se llama cine y que el cine te cuenta historias.

En fin, si alguien tiene la insaciable curiosidad de perder hora y cuarto de su vida miserablemente, es muy libre de hacerlo. Por mi parte, sería partidario de imponer a este individuo una orden de alejamiento de todo lo que se pueda parecer a una cámara, a perpetuidad.

sábado, 12 de diciembre de 2009

"Zombie 4: After Death", de Clyde Anderson


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "After Death"/ Dirección: Clyde Anderson/ Guión: Rossella Drudi/ Producción: Franco Gaudenzi/ Fotografía: Luigi Ciccarese/ Montaje: Maurizio Baglivo/ Música: Al Festa/ Dirección Artística: Mimmo Scavia/ Efectos especiales: Rodolfo Torrente/ Maquillaje: Franco Di Girolamo/ Reparto: Jeff Stryker, Candice Daly, Massimo Vanni, Jim Gaines, Don Wilson, Adrianne Joseph, Jim Moss, Nick Nicholson. Italia, 1988. Color. 84'

Para entendernos, Clyde Anderson es Claudio Fragasso. En cuanto a "Zombie 4" vendría a ser la tercera parte de la secuela que... bueno, vamos a dejarlo porque es tal el número de secuelas y recontrasecuelas que de algún modo están relacionadas (o no lo están para nada, pero lo parece) que al final uno se hace un puñetero lío.

El caso es que aquí nos encontramos con una italiana de zombies, que es lo que interesa. Y en ese sentido, poca importancia tiene el orden con respecto a las otras. La historia viene a ser la misma de siempre. En este caso, el escenario es el mismo que otros cineastas han utilizado para este mismo tipo de historias (sin ir más lejos, el mismísimo Bruno Mattei en sus dos últimos filmes, poco antes de morir), es decir: una isla. Un Mattei que, por cierto, figura aquí como productor no acreditado.


La protagonista es una rubita de buen ver que había estado en dicha isla cuando aún era una niña. En dicha isla, había perdido a sus padres, víctimas del ataque de unas criaturas terribles y sanguinarias (zombies, obviamente). El caso es que, años después, volverá a ese mismo lugar acompañada de un grupo de individuos. Como es de suponer, el ataque de los muertos vivientes no se hará esperar.

De entre todos los cineastas italianos adscritos al género, siempre he mantenido que Fragasso es de los peores. Eso no quita para que, en esta ocasión, facture una peli absolutamente disfrutable y entretenidísima para los seguidores de este tipo de productos. En ese sentido, ningún problema a la hora de codearse con las de la misma clase pergeñadas por gente como el citado Mattei, Lenzi o el propio Fulci.

Tenemos sangre a raudales, efectos más que logrados y unos zombies que, bueno... según interese en el momento son rápidos o lentos (para qué complicarnos la vida, ¿verdad?). De hecho, a muchos de ellos se les presenta con el rostro medio tapado por una especie de "¿sudario facial?" que, desde luego, sirvió para ahorrar bastante maquillaje.

Por otro lado, también encontraremos los habituales errores de bulto en el guión. Algo que casi es marca de fábrica. Un ejemplo: uno de los personajes, en el momento de ser asesinado por el zombie, es tapado con una manta. Su resurrección no se hace esperar, pero... (misterios de ultratumba)... cuando se le levanta la manta se las ha ingeniado para hacerse con una ametralladora. Claro que, ¿qué sería de estas pelis sin todos estos momentos hilarantes?


Total, gore italiano en su máxima y más disfrutable expresión. Entretenida de principio a fin, colorista y dinámica, sin baches de ninguna clase y con una de esas secuencias finales que justifican el estatus de culto del subgénero dentro de las fronteras transalpinas para los más devotos del mismo de todo el mundo.

viernes, 11 de diciembre de 2009

"Ouija: el Ritual", de Mark L. Smith


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Séance"/ Dirección y Guión: Mark L. Smith/ Producción: Suzanne Lyons y Kate Robbins/ Fotografía: Geoffrey Schaaf/ Montaje: Gregory Hobson/ Música: Vincent Gillioz/ Dirección Artística: Dustin Gabriner/ Efectos especiales: Richard Miranda/ Reparto: Kandis Erickson, Bridget Shergalis, Tori White, Chauntal Lewis, Brandon Smith, Jack Hunter, Emily O'Brien, Joel Geist, A.J. Lamas, Adrian Paul, Ruby Garson, Andrew Welsh, Mike Kimmel. USA, 2006. Color. 84'

Engendro que muestra bien a las claras el actual estado del género. Un pequeño y modesto batiburrillo de influencias que dan como resultado una de esas películas que uno, aunque se siente a verla con el ánimo de olvidarse de todo por un rato en compañía de los colegas, al final acaba o bien entre bostezos y viajes a la cocina a por más palomitas, o directamente pasando de la peli y hablando de cualquier otra cosa. De cualidades artísticas, ya ni hablamos.

Y eso que el inicio no pinta del todo mal. De hecho, la narración va al grano desde el primer momento. Y el planteamiento inicial casi nos retrotrae a la época dorada del slasher ochentero, con el edificio de una facultad como escenario de la acción y el consabido grupo de adolescentes como protagonista.

Eso sí, una vez da inicio la historia, enseguida nos vienen a la mente otra clase de referencias: las del terror oriental tan en boga. No en vano, "Ouija: el Ritual" no pasa de ser una tópica historia de fantasmas (con forma de niña pequeña, para más datos) que se aparece de vez en cuando para reclamar atención acerca de su muerte y las causas que la propiciaron. Por cierto, el nombre de la niña también se las trae: Cara Furia. Que vale, que sí, que es italiana. Pero de ahí a ponerle un nombre que más bien parece de caballo de carreras...

En fin, a lo que vamos: además de la niña, más fantasmas que irrumpen de repente, personajes a cual más maniqueo y patético (el jovencito con tendencias depresivas, el gamberrete salidorro...) y un claro desequilibrio entre las actitudes de los protagonistas, que al verse tan de repente sacudidos por los acontecimientos, pasan del miedo al cachondeo y viceversa sin ningún sentido. Nula progresión narrativa.


Para colmo, en cuanto al aspecto intrigante de la trama, el espectador siempre va cincuenta pasos por delante de los personajes, de ahí que uno asista al desarrollo de la historia con franca desgana. Por lo demás: sustitos recurrentes, poca sangre y menos chicha, cinematográficamente hablando.

Es cierto que no deja de ser una ópera prima y que el tal Mark L. Smith se ha revelado después como un guionista no del todo chusco ("Habitación sin salida", o el último proyecto de Joe Dante, "The Hole", aún por llegar a estos lares). Pero a tenor de lo visto aquí, uno no apostaría demasiado a que la carrera de este señor vaya a dar mucho de sí.

Por si alguien se pregunta acerca del protagonismo de la "ouija" del título en castellano que se le ha puesto a la película, pues es casi anecdótico. "Séance" (título original de la misma) es un artefacto que se desinfla a los quince minutos y no para de dar vueltas sobre sí mismo hasta desaparecer sin dejar ningún rastro y mucho menos huella en el espectador. Ni siquiera valdría gran cosa como telefilme.