
FICHA ARTÍSTICA:
Título Original: "Mirrors"/ Dirección: Alexandre Aja/ Guión: Gregory Levasseur y A. Aja sobre la película de Sung Ho Kim/ Producción: Marc S. Fischer, Andrew Hong y A. Aja/ Fotografía: Maxime Alexandre/ Montaje: Baxter/ Música: Javier Navarrete/ Efectos Especiales: Jason Troughton/ Reparto: Kiefer Sutherland, Amy Smart, Paula Patton, Cameron Boyce, Erica Gluck, Mary Beth Pail, John Shrapnel, Jason Flemyng, Tim Ahern, Julian Glover, Josh Cole, Ezra Buzzington. USA/Rumanía, 2008. Color. 107'
La última película estrenada de Aja es una "orientalada" en toda regla. Con todo lo que de cinematográficamente despectivo tiene el calificativo, si se trata de describir producciones clónicas y elaboradas a piñón fijo. Independientemente de que se trate de un remake sobre un filme coreano, y es que total, tampoco nos vamos a escandalizar por otro remake más, es porque el cineasta francés se muestra incapaz de ir más allá del modelo propuesto. De manera que su mano no es que no se note, es que parece que ni siquiera existe.
Muy lejos queda el Aja de "Alta tensión" o el del (esta vez sí) modélico remake de "Las colinas tienen ojos". Aquí, por mucho protagonista de relumbrón que encontremos (un Kiefer Sutherland cada vez más estigmatizado por la sombra de Jack Bauer), trama y sobretodo desarrollo adolecen de todos los tics del peor y más mimetizado cine de horror oriental facturado en serie.
Si por lo menos Aja se estuviese sirviendo del modelo de propuestas tan estimulantes como la también coreana "Dos Hermanas", seguramente el resultado habría sido distinto. Pero en "Reflejos", no merece la pena buscar atmósfera, ni tensión contenida. Aquí la narración carece de cualquier asomo de intensidad real. Porque empezar, seguir y terminar en el mismo nivel de efectismos y sustos gratuitos, no tiene nada que ver con imprimirle a la película un ritmo adecuado que pueda calar en el espectador. Es más bien, todo lo contrario. Una invitación a distanciarse a medida que transcurren los minutos.
A priori Sutherland era una buena opción para encarnar a ese tipo que trata de salir de un mal momento en su vida, con relaciones familiares desestructuradas y ánimo personal por los suelos. Pero Aja ni siquiera nos da tiempo para "encariñarnos" con él, puesto que de golpe y porrazo lo zambulle en las entrañas de la acción terrorífica más cansina y maniquea, con fantasmas que emergen desde detrás de los espejos y una investigación sobre los orígenes de los hechos poco o nada atractiva.
Y bueno, sí se encuentran un par o tres de momentos lindando con el gore que muestran la impronta cafre del director galo, pero no pasan de la categoría de meros guiños, que bien poco aportan a la obra en sí.
Lo que predomina en "Reflejos" es la sensación de permanente vulgaridad. De historia mil veces vista, ya sea en producciones de terror oriental, como en adocenados remakes hollywoodienses que no aportan absolutamente nada. Por no decir nada, no dice nada ni siquiera la pirotecnia visual de la parte final, hueca y que lejos de constituir un clímax, se ve con total indiferencia.
Teniendo en cuenta que la trayectoria de este cineasta llamado a ser la sensación del cine de terror occidental moderno (poco menos que eso) está formada básicamente por remakes declarados o adaptaciones sin declarar (la primera mitad de "Alta tensión" es un plagio en toda regla de una novela de Dean Koontz), o se empieza a espabilar rapidito, o su antaño emergente figura de creador novedoso y estimulante, va a quedar definitivamente ensombrecida y olvidada, con toda la razón.