martes, 28 de octubre de 2008

"Danza macabra", de Antonio Margheriti


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Danza Macabra"/ Dirección: Antonio Margheriti/ Guión: Sergio Corbucci y Giovanni Grimaldi/ Producción: Leo Lax y Marco Vicario/ Fotografía: Riccardo Pallotini/ Montaje: Otello Colangeli/ Música: Riz Ortolani/ Efectos Especiales: Enrico Catalucci/ Reparto: Barbara Steele, Georges Rivière, Margarete Robsahm, Arturo Dominci, Silvano Tranquilli, Sylvia Sorrente, Giovanni Cianfriglia, John Peters, Merry Powers. Italia/Francia, 1964. B/N. 86'

Seguimos sin movernos de la cinematografía transalpina. Pero hoy con un Clásico, con mayúsculas. Una de esas películas que deberían figurar sin asomo de duda en la galería de obras capitales del cine de terror facturado en Italia.

A pesar de que la trayectoria de Margheriti, especialmente en su última etapa, ha ido dando algún que otro bandazo, (por no hablar de una franca decadencia), en sus primeros años como cineasta nos regaló un puñado de excelentes muestras de cine fantástico. De entre ellas, "Danza macabra" es, posiblemente, la más destacada.

Un guión, en el que colabora Sergio Corbucci (conocido especialmente por sus euro-westerns), que presenta la audacia de convertir al mismísimo Edgar Allan Poe en uno de los personajes de la trama. Guiño para nada casual, puesto que la trama, de hecho, muestra todos los rasgos de las narraciones del escritor. Un periodista es desafiado por un aristócrata a pasar toda una noche en la vetusta propiedad de este último, con el mismo Poe como testigo, a cambio de diez libras y de la oportunidad para escribir un buen reportaje. El periodista se someterá a dicha prueba de valor, encontrando que la mansión presuntamente abandonada, en realidad se halla de lo más concurrida.


Entre los peculiares habitantes del lugar, la musa por excelencia del terror de aquellos años: Barbara Steele. Una Barbara Steele que pocas veces ha mostrado su particularísima belleza con tanto esplendor como aquí.

En realidad, el filme ya empieza de un modo portentoso. La llegada del periodista a una vieja tasca, la forma en que la cámara acompaña su descenso por las escaleras, con la voz de Poe que, poco a poco, se va haciendo presente mientras narra una de sus tétricas historias... todo ello nos sumerge ya desde el primer instante en esa atmósfera decadente y fantasmagórica, que no dejará de estar presente a lo largo de todo el metraje.

Una atmósfera que contagia el ritmo narrativo, pausado y medido. También muy marcada la larguísima secuencia del protagonista entrando en el castillo, primero a través del jardín y luego recorriendo las aparentemente desiertas habitaciones. Todo ello con la cadencia de un relato contenido y repleto de sugerencias. Al ya habitual cuidado visual que Margheriti imprime a sus obras de terror gótico, en esta ocasión en un exquisito blanco y negro, se le suma una partitura de Riz Ortolani que, sin lugar a dudas, se puede contar entre las mejores de su producción.


Estamos hablando de una época en que el género se mostraba en Italia, sino en todo su esplendor, sí en su irrefrenable ascenso. Todo esto se advierte palpablemente en el cuidado y el estilo de "Danza macabra". Desde su inicio, la forma en que se desarrolla la narración, cuyo ritmo va creciendo de manera paulatina, hasta desembocar en un maremágnum de situaciones terroríficas, al ritmo de una auténtica danza de la muerte. El pulso del director romano es magistral.

Por poner un (tímido) "pero" en el filme, se podría acudir a la discutible capacidad actoral de un intérprete como Georges Rivière. Curiosamente, una presencia como la suya, de rasgos netamente anglosajones (aunque de hecho, él sea francés), pero que acabaría imponiéndose casi como norma de estilo para el terror y específicamente el giallo facturados en Italia. En ocasiones, por muy bien vistos que estuviesen los actores rubios con ojos claros, no todos eran buenos actores. En el caso de Rivière, no podemos hablar de uno de los más dotados, desde luego.

Aún así, mínima tacha para una película que, si por algo merece permanecer en el recuerdo, es por sus abundantes virtudes. Que son aquéllas que sirven para colmar los paladares de cualquier aficionado al cine de terror clásico pasado por el genuino tamiz de los Grandes del género nacidos en el país de la pizza.

3 comentarios:

Igor Von Slaughterstein dijo...

Una auténtica gozada en forma de terror gótico a la italiana!! Que decir de una de las mejores películas de nuestra amada Barbara. Como anécdota personal, decir que tuve la suerte de verla en pantalla grande!! En el Festival de Cine Fantástico de Málaga, hace ya unos añitos.

Atmósfera, calidad, carisma interpretativo y buen hacer tras las cámaras. Pocas veces se conjugan tantas virtudes juntas en una obra cinematográfica.

Saludos!!

Canario Negro dijo...

una verdadera delicia de película. Maravillosa Barbara Steele.

Igor, que envida ( sana) me acaba de entrar..porqjue, con la estética que tiene la peli debe ser una delcia poder disfrutarla en pantalla grande.

El Abuelito dijo...

No la he visto; su reseña ha excitado ims jugos gástricos, hala la mula a correr a por ella!