viernes, 25 de julio de 2008

"Cujo", de Lewis Teague


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Cujo"/ Dirección: Lewis Teague/ Guión: Don Carlos Dunaway y Lauren Currier, sobre la novela de Stephen King/ Producción: Daniel H. Blatt y Robert Singer/ Fotografía: Jan De Bont/ Montaje: Neil Travis/ Música: Charles Bernstein/ Efectos Especiales: Rick Josephsen/ Reparto: Dee Wallace Stone, Danny Pintauro, Daniel Hugh Kelly, Christopher Stone, Ed Lauter, Kaiulani Lee, Billy Jayne, Mills Watson, Sandy Ward, Jerry Hardin. USA. 1983. Color. 89'

Hoy en día, cuando parece hasta cierto punto políticamente incorrecto mostrar a un animal doméstico comportarse en plan cafre, "Cujo" se disfruta como una obra ciertamente regocijante. Lástima que fuese Teague, un cineasta bastante limitado, el encargado de llevar a la pantalla la novela de Stephen King. Cineasta que, por cierto, poco después repetiría adaptando al escritor de Maine en la irregular "Los ojos del gato".

Novela que, si hemos de hacer caso a lo que dice sobre ella su autor, fue escrita en pleno período de alcoholismo, cosa que provoca que ni siquiera recuerde el proceso de su escritura. Curioso, porque se trata de una de sus historias más (a mi juicio) injustamente ignoradas. Sin llegar a los niveles de "El Resplandor", "It" o "Cementerio de animales", sí es un libro interesante. Que apunta algunas de las constantes y obsesiones que más tarde seguiría desarrollando, sobretodo en historias también protagonizadas por mujeres ("Dolores Claiborne", "El juego de Gerald", "El retrato de Rose Madder"...)

Lógico es que en la traslación al cine, algunos elementos se vean recortados, por el necesario cambio de lenguaje. En cualquier caso, lo que más llama la atención de la peli es que esté tan bruscamente separada por dos caminos narrativos tan diferenciados. Tras una primera mitad de carácter más costumbrista y donde los elementos terroríficos apenas aparecen, el horror se desencadena de repente y de forma claustrofóbica y dramática.


Es en ese aspecto donde se advierte la diferencia de soporte. En la novela, King salpica los momentos de inquietud producidos por la paulatina "degeneración" de Cujo, con las subtramas que atañen a los personajes humanos. La de la familia dueña del taller de coches, por ejemplo, en el filme es casi un mero apunte, mientras que en la novela está muchísimo más (y mejor) desarrollada. Todo ello hasta desembocar, eso sí, en la misma catarsis de angustia y drama.

De todos modos, sí hay que remarcar algún aspecto conseguido. Como la potentísima imagen que transmite el perro. Un bicho grande y bonachón, trasmutado en una fiera diabólica, de rasgos casi míticos en algunos momentos. Inquietante en verdad. Del mismo modo, esa última media hora, de tensión casi insoportable, contrasta con un desarrollo de personajes bastante menos certero. En ese sentido, Dee Wallace, poco después de su célebre papel en "E.T.", aquí se muestra como una actriz ciertamente justita, de la misma forma que sus partenaires masculinos en la peli.

Volviendo a los aspectos positivos de la adaptación, Lewis Teague sí consigue mostrar la naturaleza azarosa y caótica del mal que King muestra en su obra. Desde la misma presentación de Cujo y el origen de su maldad, que acontece de un modo tan accidental como desgraciado. De alguna forma, la historia viene a ser una plasmación de esa irrupción de lo maligno en las vidas cotidianas de las personas (y los animales). De cómo las circunstancias simplemente están ahí, suceden porque sí.

¿Es lo que le ocurre al personaje de Dee Wallace un castigo divino por su carácter de esposa adúltera? Es, de algún modo, la pregunta que queda en el aire, pero que a su vez parece ser contestada en base a la tesis anteriormente apuntada. Todos estamos sujetos a cualquier clase de catástrofe, seamos "buenos" o "malos".


En definitiva, sin ser una de las mejores adaptaciones que se han hecho a partir de textos del célebre autor de best sellers terroríficos, sí es una obra absolutamente digna y con todo el carácter de producto consistente y efectivo, dentro del género. Tal vez en manos de otro cineasta algo más capaz, hubiese podido ser incluso mejor, en lugar de presentar esa factura que en algunos momentos roza "lo telefílmico", pese a contar con una muy aceptable fotografía de Jan De Bont.

1 comentario:

Horror dijo...

Te nombre en mi blog con un premio, si queres pasar a dar una vuelta, encantado.

Saludos