martes, 16 de diciembre de 2008

"El Grito", de Jerzy Skolimowski


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "The Shout"/ Dirección: Jerzy Skolimowski/ Guión: Michael Austin y J. Skolimowski, basado en la obra de Robert Graves/ Producción: Michael Austin y Jeremy Thomas/ Fotografía: Mike Molloy/ Montaje: Barry Vince/ Música: Banks & Rutherford/ Dirección Artística: Simon Holland/ Reparto: Alan Bates, John Hurt, Sussannah York, Tim Curry, Robert Stephens, Jim Broadbent, Julian Hough, Carol Drinkwater, John Rees. Reino Unido, 1978. COLOR. 82'

Cuando uno se pone a buscar calificativos que casen con las sensaciones que transmite una película determinada, en ocasiones tarda en encontrarlos, otras veces le vienen varios juntos a la cabeza. Y en algunos casos, como aquí y ahora, rápidamente acude el calificativo apropiado. Aquél que encierra todo lo que cabe decir en primer término para ilustrar aquello que quiere. Pues bien, si un adjetivo cabe atribuir a este filme es, sin lugar a dudas, el de "curioso".

Una curiosidad en toda regla, porque se trata de una película ciertamente peculiar. A pesar de encontrar en ella concomitancias con otros filmes (pocos), lo particular de su trama y desarrollo, la convierten en una obra a todas luces singular. De hecho, si se la puede incluir dentro del género fantástico es, más que por entrar de lleno dentro de esos parámetros, por escapar a la mayoría de géneros restantes. Es decir, casi por eliminación.


Alan Bates interpreta a un individuo misterioso, con aspecto de vagabundo, que irrumpe en la vida de un joven matrimonio, con un extraño comportamiento y no menos extrañas historias sobre su pasado y circunstancias vitales. Dicho matrimonio, formado por los magníficos John Hurt y Sussannah York, se verá trastocado por la influencia del sujeto en cuestión, así como por la suma de acontecimientos que se irán desencadenando. Al mismo tiempo, en paralelo, la narración del propio personaje, durante su estancia en un sanatorio para enfermos mentales.

¿Puede tener un grito humano la capacidad de matar?, ¿puede un hombre, convenientemente versado en las artes correspondientes, ser capaz de provocar la muerte de otro con la sola capacidad de su mente? Efectivamente, a pesar de la evidente dificultad para clasificar la película, vemos que presenta rasgos claramente emparentados con el género terrorífico. Y de hecho, si se puede decir así, tal vez por las alusiones a un país como Australia, hay algo en "El Grito" que nos hace recordar otra película (muy cercana en el tiempo a ella) llamada "La última ola", dirigida por Peter Weir, en la que los elementos antropológicos adquirían un protagonismo similar.

En todo caso, el filme de Skolimowsky va por libre. Hay antropología, como en la citada obra de Weir, hay locos (que no parecen serlo tanto, en realidad) como en "Alguien voló sobre el nido del cuco", por ejemplo. Pero no podemos hablar de una obra que recuerde a casi ninguna otra. Y eso, aunque no sólo eso, la convierte en algo especial. No sólo eso, porque también brilla un elenco de actores, encabezados por el magnífico Bates en una modélica composición de ese trotamundos/chamán, igualmente inspirado. Además de los mencionados John Hurt y Susannah York, también andan por ahí Tim Curry, Jim Broadbent, Robert Stephens y otros destacados intérpretes británicos, que siempre son garantía de calidad.

Asimismo, secuencias como la que ilustra la acción del "grito" propiamente dicho y alguna otra, están llenas de talento y poder sugestivo, pese a su aparente economía de artificios visuales, más allá de algún encuadre audaz o plano muy de la época (estamos en la segunda mitad de los setenta, como decíamos antes).


Por cierto, hablando de la época, también hay que hacer mención al interesante uso de la banda sonora (en algunos momentos no estrictamente musical) pergeñada por dos de los miembros fundadores de la banda Genesis, en clara consonancia con algunos aspectos argumentales de la cinta.

Con todo ello, no debe resultar extraño que "El Grito" se hiciese con el Gran Premio del Jurado en Cannes, así como obtuviese una merecida nominación al mejor director para el polaco Skolimowsky, autor asimismo del guión, basado en un texto del prestigioso Robert Graves.

En definitiva, una obra interesante, distinta a casi todo, de esas que muy de vez en cuando barajan el género con el cine de autor y, en definitiva, muy adecuada para quienes buscan historias que se salgan de lo común y gusten de asumir ciertos riesgos desde su butaca de espectadores.

3 comentarios:

La abadía de Berzano dijo...

La tengo aqui pendiente, y aunque no eres el primero al que leo ponerla muy bien, por un motivo o por otro no me he puesto con ella.

Igor Von Slaughterstein dijo...

Alan Bates era un grande!! Seguro que el film vale mucho la pena.

Saludos!!

El Abuelito dijo...

No es época cinematyográfica que me entusiasme, pero la verdad es que su crónica despierta la curiosidad por verla... basada en Robert Graves, además, dice usted...