domingo, 30 de marzo de 2008

"Vampiros Vs. Zombies", de Vince D'Amato


FICHA TÉCNICA:

Título Original: "Vampires Vs. Zombies"/ Dirección y guion: Vince D'Amato/ Producción: Rob Carpenter, Damien Foisy y Vince D'Amato/ Fotografía: Damien Foisy/ Montaje: Vince D'Amato y Nicole Hancock/ Música: Mikael Jacobson/ Efectos Especiales: Ryan Nicholson/ Reparto: Bonny Giroux, C.J. Munro, Maritama Carlson, Brinke Stevens, Peter Ruginis, Melanie Crystal, Erica Carroll, Roy Tupper, Rob Carpenter. USA, 2004. Color. 74'

Lo normal cuando uno se enfrenta a este tipo de películas, es sentirse más o menos predispuesto ante lo que va a ver. Esto es: un subproducto sin apenas calidad, destinado a pasar el rato a base de hemoglobina, nula enjundia cinematográfica y acaso algo de humor gamberro. Pero en ocasiones ocurre que el mencionado subproducto resulta ser tan poco aprovechable, que ni siquiera se lo puede tomar uno a cachondeo.

Para empezar, en el cartel promocional de esta película se menciona el relato "Carmilla" de LeFanu como texto en el que se basa el filme. Primeras alarmas que se encienden, puesto que no cuadra demasiado una referencia así, tan clásica, en un largometraje que tiene toda la pinta de ser un pastiche de esos modernillos con acción a raudales y más bien pocos tintes de clasicismo.

Una vez avanzada la película, uno se da cuenta del motivo por el que se alude al excelente relato de LeFanu. Y no es otro que proporcionar la excusa perfecta para introducir un par de secuencias subidas de tono entre dos de los personajes femeninos. Obviamente, aquí no hay el sutil y encantador erotismo light de películas de la Hammer como "Drácula y las mellizas" o "Las amantes del vampiro". Aquí hay un par de magreos y de lengüetazos tirando a chuscos, sin más.

Pero a lo que vamos: tenemos a zombies que lo mismo te sueltan una baba espumosa marca Colgate, como están revestidos de una especie de mascarilla facial a base de pepinillos caducados. ¿Por qué están infectados? Err... no conviene preguntar. ¿Para qué profundizar en el tema? Eso es lo que se habrá preguntado el propio director-guionista, a la hora de sentarse a escribir el libreto. Porque lo cierto es que no parece demasiado interesado en introducir explicaciones. Hay vampiros y zombies, punto pelota. ¿De dónde salen, a dónde se dirigen? Bah... ¿qué más da? Eso sí, en algún momento quiere dejar patente que lo suyo va en serio, porque se atreve a introducir saltos en el tiempo y flashbacks, como diciendo: "Eh... poca broma, que yo he visto bastantes películas de Tarantino".


Luego también tenemos a una especie de cazavampiros "carpenteriano", un señor con barba blanca y pinta de miembro honorario de la Asociación del Rifle que no para de soltar tacos. Y no... decididamente no es tan buen actor como James Woods. ¿Qué más tenemos? Ah, sí!! un padre y una hija que se escapan no se sabe muy bien de qué ni por qué. La hija, por cierto, aparenta ser como cinco años más joven que el padre, lo cual resulta bastante curioso.

A lo largo del filme, por tal y como está planificado, resulta bastante fácil pensar que en cualquier momento va a tener lugar una secuencia pornográfica, porque la planificación es tan rematadamente torpe, que eso es lo que parece, simplemente: una porno de baja calidad. Esto se ve muy claramente en toda la secuencia de la gasolinera: Llegan el padre y la hija (que, como se ha dicho, es un pedazo de hembra que más que una "scream queen" parece la hermana de Traci Lords), el gasolinero que tiene una pinta de Rocco Sifredi que tumba de espaldas. Total, que en lugar de morderle el cuello, da la sensación de que la chica le va a bajar los pantalones y le va a hacer un trabajillo bucal, mientras el padre se lo mira todo y se le cae la baba. Y digo yo, ¿por qué el Sr. Vince D'Amato no se habrá dejado de sutilezas y habrá titulado la película "A Carmilla le enchufan la manguerilla"?

Todo esto y algunas cosas igualmente lamentables no tendrían mayor importancia si la película fuese distraída. Pero es que encima es una cosa aburridísima. Y ahí sí que ya no hay disculpa. Ni de bajos presupuestos, ni de falta de calidad artística, ni de nada. Un coñazo, oigan! Ni el Jess Franco más abúlico y psicotrónico aburre tanto.

Y yo que pensaba que pocos cineastas había más limitados que Joe D'Amato. Pues (quién me lo iba a decir) de ahora en adelante, cuando haga uno referencia a D'Amato habrá que especificar: "¿cuál de los dos?, ¿el malo o el pésimo?"

1 comentario:

La abadía de Berzano dijo...

Jajajaja. Yo también he tenido el disgusto de ver semejante bodrio, y la verdad es que suscribo punto por punto todo lo que apuntas, sobre todo el aspecto que tiene de película porno.

Y yo que ingenuamente pienso que el nombre del director, es un guiño al D'Amato menos malo... Si esa era su intención, la verdad es que no podían hacer un homenaje más a la (falta de) altura del realizador transalpino...