martes, 10 de marzo de 2009

"La bestia bajo el asfalto", de Lewis Teague


FICHA ARTÍSTICA:
Título Original: "Alligator"/ Dirección: Lewis Teague/ Guión: John Sayles y Frank Ray Perilli/ Producción: Brandon Chase y Mark L. Rosen/ Fotografía: Joseph Mangine/ Montaje: Larry Bock y Ron Medico/ Música: Craig Hundley/ Efectos Especiales: Richard O. Helmer/ Reparto: Robert Forster, Robin Riker, Michael V. Gazzo, Dean Jagger, Sydney Lassick, Jack Carter, Perry Lang, Henry Silva, Bart Braverman, John Lisbon Wood. USA, 1980. Color. 87'

Hubo una época en que los bichos estaban de moda. Bichos mucho más grandes y feroces de lo normal, que atacaban a la gente y cuyas historias tenían unos esquemas bastante definidos.

Sin lugar a dudas, el germen de todo ello lo encontramos en el "Tiburón" de Spielberg. A partir de ahí, multitud de variaciones y secuelas, con mayor o menor fortuna. Muchas llegadas desde países como Italia o México, pero también de la propia industria estadounidense, que encontró un filón por explotar. Pirañas, serpientes, ballenas, más tiburones... y, como en la que nos ocupa: cocodrilos.

Lewis Teague, que por entonces (estamos hablando de los primeros años ochenta) atravesaba su mejor momento, gracias a obras como ésta, o las también famosas "Cujo", "La joya del Nilo" y "Los ojos del gato", se encargó de llevar a la pantalla un guión del posteriormente apreciado autor indie John Sayles (que precisamente había debutado con el guión de "Piraña", para Joe Dante).

En él, asistimos a la plasmación en imágenes de aquella célebre leyenda urbana según la cual una lagartija (o lagarto) arrojada prematuramente al inodoro de un hogar cualquiera, crecía y crecía hasta hacerse fuerte y grande en las alcantarillas de la gran ciudad, para emerger finalmente sembrando la destrucción y el horror entre la población.


Teague imprime al filme un tono narrativo muy de los ochenta, con contínuas salpicaduras de humor, personajes sin doblez alguna y un desarrollo tan previsible como correcto. En este caso, el protagonista, un policía que investiga la trayectoria del monstruo a partir de sus primeros signos de actividad (cadáveres aparecidos mutilados y en circunstancias misteriosas) está interpretado por el impertérrito Robert Forster.

Del resto del reparto, destacan Dean Jagger y el gran Henry Silva (auténtico villano clásico de Hollywood) en un papel corto pero francamente divertido.

Por lo demás, se trata de una película tan intrascendente y disfrutable como cualquier serie B de la época (me vienen a la mente las de Larry Cohen). No obstante, hay que reconocer que el tiempo ha pasado un poquito por ella, como ocurre con casi todo el cine palomitero de la época.

Por pedir, tal vez hubiese sido deseable un pelín más de énfasis en cuanto a la sanguinolencia. Puesto que, en ese aspecto, la factura del filme termina siendo más cercana a la de los productos preferentemente indicados para el consumo familiar, que a los de terror más o menos "serios". Seguramente es en esa falta de definición clara donde el filme muestra su mayor debilidad.

3 comentarios:

ATXEIN dijo...

REcuerdo de ver las dos aprtes seguidas..pero no las tengo claras..hasta creo que las mezclo.. Y como bien apuntas, una serie B en toda regla..Disfrutable en el momento adecuado..

Saludos¡

darkerr dijo...

Me encantó, aunque es cierto que falta mayor maldad, pero esa escena del lagarto saliendo a la calle removiendo todo es mi favorita.

Almas Oscuras dijo...

A mí me trae muy buenos recuerdos. Totalmente disfrutable, como muy bien apuntas. Y el cartel de la película es mítico...

Saludos