viernes, 2 de mayo de 2008

"Negra navidad", de Glen Morgan


FICHA TÉCNICA:

Título Original: "Black Christmas"/ Dirección: Glen Morgan/ Guión: Glen Morgan, sobre el guión de Roy Moore/ Producción: James Wong/ Fotografía: Robert McLachlan/ Montaje: Chris G. Willingham/ Música: Shirley Walker/ Efectos especiales: Rory Cutler/ Reparto: Katie Cassidy, Michelle Trachtenberg, Kristen Cloke, Mary Elizabeth Winstead, Lacey Chabert, Andrea Martin, Crystal Lowe, Oliver Hudson, Karin Konoval, Dean Friss. USA-Canadá, 2006. Color. 81'

Atención: las autoridades blogueras avisan que asistir al visionado de este remake sin la protección adecuada puede provocar daños en la vista e incluso, en algunos casos extremos, estados catatónicos.

El remake de esta semana es un conglomerado de colorines. Ni los viajes más psicodélicos de Timothy Leary provocaban semejante desfase cromático.

A lo que vamos. Un remake tan innecesario como casi todos y por debajo del original, como casi todos. Sin llegar a ser un estropicio total, aunque poco le falta, sí que una vez visto (si las retinas no han quedado irremisiblemente dañadas) se puede llegar a la conclusión de que no aporta nada en absoluto. De que, de hecho, no había nada que pudiese aportar. Incluso el nivel de brutalidad que exhibe, queda desvirtuado por esa ridícula sobreexposición visual a todo el espectro lumínico posible.

Vale que el asesino de la película sienta una cierta debilidad por los globos oculares, pero de ahí a pretender acabar con la salud óptica del espectador, hombreee...!! Eso no se hace, señor Morgan. Que las navidades tienen que ser blancas o, en su caso, negras. Pero no tutti fruti.

Nada, no hay forma de ponerme serio. Tampoco merece mucho la pena, ¿eh?


El filme que en los setenta firmase Bob Clark, autor de las también estimables "Crimen en la noche" o "Asesinato por decreto" (amén de inaugurar la célebre saga "Porky's"), era tal vez el primer slasher moderno, tal y como después se abordaría el subgénero de los asesinos en serie terroríficos. Y sólo por ello ya merecía una alta valoración. Aparte, estaba bien hecho y desarrollaba una trama interesante. De la que después beberían prácticamente todos los slashers ochenteros. A saber: asesino evadido de un manicomio ("Halloween"), acosos telefónicos ("Llama un extraño", "Scream"), jóvenes que conviven y/o celebran una festividad concreta (casi todos).

Así pues, trasladar todo ello al momento actual resulta tan vano como carente de sentido. Porque lo bueno de una película influyente es el valor que atesora a priori, no a posteriori. En cualquier caso, este remake, visto con los ojos (agh!! otra vez) del siglo XXI no es más que otra muestra más de la actual flojera de que adolece el subgénero, sobretodo en los USA.

Ni siquiera la trama está bien llevada, puesto que avanza a trompicones, perdiéndose en ocasiones en subtramas que no aportan nada, seguramente provocadas por la diversidad de personajes, que a su vez muestran un desarrollo tan nulo, que casi se acaban confundiendo unos con otros. De ahí que se agradezcan los escasos ochenta minutos escasos de duración. Como decía antes, el nivel de sanguinolencia es elevado, algo que en principio sería positivo. pero ni siquiera se acaba apreciando como un valor a considerar, dada la forma de presentarla, carente de toda sordidez. Hasta los ojos colgando tienen aspecto apetitoso.

Así que... ¿nada salvable en este remake? Pues bueno, la secuencia final del desván, no está del todo mal.

Si algún día Sofia Coppola rueda un filme de terror, es bastante probable que se parezca a esto. Yo me voy a encerrar un rato en un cuarto con la luz apagada y todas las persianas bajadas, a ver si dejo de ver arco-iris por doquier.

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