sábado, 9 de agosto de 2008

"Una gota de sangre para morir amando", de Eloy de la Iglesia


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Una gota de sangre para morir amando"/ Dirección: Eloy de la Iglesia/ Guión: Antonio Artero, Antonio Fos, José Luis Garci, George Lebourg y E. De la Iglesia/ Producción: José Frade/ Fotografía: Francisco Fraile/ Montaje: José Luis Matesanz/ Música: Georges Garvarentz/ Efectos Especiales: Pablo Pérez/ Reparto: Sue Lyon, Christopher Mitchum, Jean Sorel, Ramón Pons, Charly Bravo, Alfredo Alba, Antonio Del Real, David Carpenter, Ramón Fernández Tejela, Fernando Hilbeck, Eduardo Calvo, Fernando Sánchez Polack, Paul Pavel, Manuel Guitián. España-Francia, 1973. Color. 98'

Del mismo modo que en "Cuadrilátero", "El techo de cristal", "Nadie oyó gritar" o "La semana del asesino", De la Iglesia demuestra aquí que lo suyo no era seguir las corrientes dominantes del cine hispano del momento, que por entonces se nutría básicamente de españoladas cómicas, amén de dramas más o menos costumbristas. Don Eloy estaba mucho más interesado en salirse de aquellos esquemas, con la mirada puesta en el cine de otras latitudes, en formas y en intenciones.

Así, "Una gota de sangre para morir amando" (o como se la tituló en inglés, de forma asimismo bizarra "Murder in a Blue World") puede ser etiquetada sin rubor como un "giallo futurista". Denominación que no puede asociarse a demasiadas películas, la verdad. Es más, ahora mismo no me viene ni una sola a la cabeza que pueda parecérsele.

Las influencias que manejaba el cineasta vasco en el momento de dirigir este filme son tan indisimuladas, que de hecho, él mismo se encarga de plasmarlas fehacientemente en el filme. Desde la elección de la actriz principal, Sue Lyon, hasta aspectos argumentales y referencias explícitas a "La naranja mecánica". Es decir, que la sombra de Kubrick planea constantemente.


La protagonista es una enfermera que se dedicará a seducir a hombres de toda edad y condición hasta acabar con ellos con un bisturí, siguiendo una pulsión criminal irreprimible. Todo ello en el marco de una sociedad futurista, dominada por la televisión y la publicidad, como vehículos de adoctrinamiento de la población. Alrededor de la chica, se moverán otros personajes, como el médico interpretado por Chris Mitchum, que investiga sobre la naturaleza de la agresividad en el ser humano. O también un joven perteneciente a una pandilla de violentos motorizados, que chantajeará a la joven en cuanto descubra su doble vida criminal.

El filme es un pastiche en toda regla, eso es evidente. Repleto de diálogos con ínfulas intelectualoides (entre los varios guionistas de la peli está el mismísimo José Luis Garci), con una puesta en escena que fluctúa entre lo atmosférico y lo sórdido. Con un montaje cortante y una peculiar utilización de músicas y sonidos (algo que ya era rasgo distintivo del director y que ya mostraba en anteriores películas).

Toda esa mezcla de elementos y de pelajes, hacen del filme su rasgo distintivo. Para lo bueno y para lo malo. Y es que extrayendo y analizando por separado cada uno de los caracteres de la peli, no dejan de ser hasta cierto punto vulgares y rutinarios. En cambio, puestos en común, dentro de una misma narración, se convierten en un conglomerado bastante original.

Ello no es óbice para que el acabado final sea irregular, con algún aspecto claramente fallido en el guión, como el personaje de Chris Mitchum, que en un momento dado desaparece de la acción de manera ciertamente injustificada, cuando desde el principio se nos presenta como un personaje casi protagónico, y sólo regresa al final.


No obstante, lo de genuina y singular que tiene la cinta, es lo que la salva de caer en los abismos de la mediocridad. Hasta el punto de que, sin ser una de las obras punteras dentro de la carrera del cineasta español, sí es uno de sus trabajos más particulares y curiosos. Que no alcanzaba el nivel de las mucho más enfermizas y férreas "La semana del asesino" o "El techo de cristal", pero sí sumaba dentro de la serie de filmes más o menos inclasificables (e indudablemente atractivos) de su primera etapa.

2 comentarios:

La abadía de Berzano dijo...

Probablemente lo más flojo en mi opinión de su primera y brillante etapa. Tiene detalles interesantes, pero creo que sus resultados son bastante víctimas de las interferencias de su productor, José Frade, que quería una "La naranja mecánica" autóctona, para adelantarse así al estreno en nuestro país de la obra de Kubrick, y lo que ha valido a la pelí de De La Iglesia ser conocida en algunos ambientes como "La mandarina mecánica".

Tyla dijo...

Sí, es más o menos lo que digo en la reseña. Lo que más llama la atención es la indefinición de la peli.

Las secuencias con aires de "La naranja..." se ven bastante metidas con calzador, por eso hablo de pastiche.

Por cierto, que acabes de disfrutar de tus vacaciones, majete. :D