miércoles, 6 de enero de 2010

"Anticristo", de Lars Von Trier


FICHA ARTÍSTICA:

Título original: "Antichrist"/ Dirección y Guión: Lars Von Trier/ Producción: Meta Louise Fondager/ Fotografía: Anthony Dod Mantle/ Montaje: Anders Refn y Asa Mossberg/ Diseño de Producción: Karl Juliussun/ Efectos Especiales: Erik Zumkley/ Reparto: Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg. Dinamarca-Francia-Alemania-Italia-Polonia. 2009. Color. 104'

Cambiamos "ligerísimamente" de tercio con respecto a la película anterior, para reseñar la última creación del estiloso Lars Von Trier. Un Von Trier que esta vez ha querido acercarse al cine de terror (bueno, al menos, es lo que se supone) en esta película protagonizada por dos enormes, magníficos actores, como son Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe.

Tras un prólogo bonito, sugerente, atractivo (tanto como pueda serlo un anuncio de seguros para el hogar) en blanco y negro, dará comienzo el... ¿drama?... de una pareja que ha perdido a su hijo de forma trágica mientras ambos le daban al tema. A partir de ahí, se desatará toda la colección de reproches hablados y silenciosos, culpabilidades y demás asuntos de índole psico-patológica freudiana que Von Trier nos muestra con imágenes y secuencias llenas de (presunta) tensión y (nada presunto) mal rollo en escenarios y ambientes pretendidamente opresivos y ominosos.

Bueno, hasta aquí el planteamiento de la cuestión. Nada que objetar. Un punto de vista "bergmaniano", con muchos silencios, algún que otro diálogo, arrebatos repentinos de violencia física y dialéctica, etc. Mientras la narración ¿avanza? en una ¿progresión? que enturbiará hasta pudrir por completo la relación de marido y mujer. Ella tomándoselo todo por la tremenda y él (en su condición de terapeuta) tratando de racionalizar.

A partir de un cierto momento, da la sensación de que Von Trier no sabe muy bien cómo dotar de calidad artística una propuesta visualmente correcta y hasta atractiva, pero tras la que esconde una tesis tremendamente simplona y hueca: la culpa, el pecado... ¡¡Ajajá!! ¡¡He aquí al Anticristo!!

Y como no sabe, su única solución es introducir momentos desagradables, perturbadores, que afecten a un espectador que lleva media hora larga diciéndose "vale sí, ¿y qué?".


Hombre, yo no digo que "Anticristo" no pueda ser una propuesta aceptable para un cineasta-autor de los de antes, de los que arrastraba a las salas de "arte y ensayo" a los gafapasta de aquel momento perfectamente oportunos y hasta necesarios, en unos momentos en que el cine estaba muy estancado. Movimientos como la Nouvelle Vaugue o el Free Cinema, cineastas como Bergman, Antonioni, Fellini, Passolini, etc. etc. (incluso en España hubo jóvenes cineastas inconformistas que siguieron esos caminos con la Escuela de Barcelona y otros).

Pero es que en pleno siglo XXI, después de que el propio Von Trier abanderase un movimiento de renovación ya tardío y perfectamente inútil como el Dogma (curiosamente la mejor película que dio dicho movimiento ni siquiera era suya, sino de otro danés llamado Thomas Vinterberg y se llamaba "Celebración") se nos desmarque ahora con esta absoluta nadería con un trasfondo tan ingenuo como facilón... pues no cuela. No cuela, pero no porque no hagan falta talentos con universos propios y que hagan evolucionar el arte (eso jamás sobra), sino porque el nivel de riesgo y el resultado en relación a dicho riesgo que nos muestra aquí el danés es ridículo.

Es innegable que el hombre intenta hacer cosas. En ese sentido, alguno de sus experimentos, como "Dogville" (donde por primera y casi única vez ha sido capaz de aunar forma y fondo) y en menor medida "Manderlay", así como puntualmente "Europa" o "Rompiendo las olas", tenían sus cositas. Pero es que el resto, empezando por la tramposa (en todos los sentidos) "Bailar en la oscuridad", son creaciones de alguien completamente pagado de sí mismo y que se cree capaz de poner patas arriba los esquemas establecidos sin poseer ni la cuarta parte de lo que hay que tener para eso. Hasta el punto de que lo bueno que haya podido conseguir en su trayectoria, quepa la posibilidad de achacárselo a la casualidad.

Pero la única realidad es que ni Von Trier es tan bueno como él mismo se cree, ni "Anticristo" vale para mucho más que para dejar en evidencia tanto a su director, como a ciertos críticos que buscan y hasta encuentran donde no hay absolutamente NADA. Creo que esta última es la auténtica utilidad que se le puede extraer al filme.


Pero lo verdaderamente patético de todo esto es ver cómo Dafoe y Gainsbourg (lo mejor de la película, con muchísima diferencia) se toman en serio al simbolista de patio de colegio éste, así como que el individuo en cuestión se permita el lujo de tomar el nombre de cineastas de verdad como Tarkovski en vano. Cineastas que podían aburrirte o maravillarte en un momento dado, pero que por lo menos te contaban ALGO. Y que sabían hacerlo y cómo hacerlo.

2 comentarios:

El Abuelito dijo...

Completamente de acuerdo... yo soy incluso menos piadoso al juzgar esta clase de cine... será porque me toc´´o tragarme en su época los Bergman, Wenders, Pasolini y Cía., como buen gafapasta de los setenta... Una experiencia traumática, sin duda, de la que he logrado salir indemne. Mucha pedantería, mucha torpeza fílmica y muy, pero que muy poco de saber contar en imágenes... qué le vamos a hacer!

belakarloff dijo...

También estoy yo de acuerdo con tu lectura del film. Curiosamente, se lo dedica a Tarkovski, cuando yo le veo más proximidad a esta película con el universo de Zulawski. No llegándole ni a la altura de la punta de los tentáculos de la cosa de "La posesión", claro.