domingo, 22 de junio de 2008

"El perro del infierno", de Curtis Harrington


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Devil Dog: The Hound of Hell"/ Dirección: Curtis Harrington/ Guión: Elinor y Steve Kapf/ Producción: Lou Morheim/ Fotografía: Gerald P. Finnerman/ Montaje: Margo Anderson y Ronald J. Fagan/ Música: Artie Kane/ Reparto: Richard Crenna, Ivette Mimieux, Kim Richards, Ike Eisenmann, Victor Jory, Lou Frizzell, Ken Kercheval, R.G. Armstrong, Martine Beswick. USA. 1978. Color. 90'

Antes de dedicarse casi en exclusiva a lo largo de la última etapa de su trayectoria como cineasta a dirigir episodios de culebrones tipo "Dinastía" y "Los Colby", Curtis Harrington todavía tuvo tiempo de realizar telefilmes tan simpáticos y agradables como éste.

Una familia normal y corriente se verá afectada y transformada por la presencia de una mascota satánica, a la que antes de ser adoptada por los pobres infelices, en lugar de haberse adiestrado para devolver pelotitas de goma o para ladrar a las visitas molestas, se la introdujo en una ceremonia diabólica, con lo que el can irá influyendo en cada uno de los habitantes de la casa, hasta el punto de convertirles en seres malvados y siniestros, como el Diablo manda.

A partir de un tan descarado como simpático aprovechamiento de elementos ya vistos en "La profecía" (la de Donner es dos años anterior a ésta) Harrington construye este entretenido largo televisivo, sirviéndose tanto de dichos elementos como de su propia pericia como cineasta especializado en productos de serie B, avezado a manejarse con pocos presupuestos y a aprovechar al máximo todo el material de que dispone.

Lógicamente, una obra de esta clase, no puede presentar demasiada prestancia visual, en cuanto a momentos impactantes. Así que Harrington se las ingenia para provocar inquietud y temor, pero planteando la acción de un modo realista. En ese sentido, el influjo psicológico del perro en los seres humanos simplemente se muestra con planos fijos del animal asistiendo y de alguna forma "controlando" el comportamiento de los personajes. Un poco de música tópica por aquí, situaciones anómalas por allá y ya tenemos al perro diabólico haciendo de las suyas y consiguiendo sus malvados propósitos.


De la misma forma que los buenos artesanos del cine clásico, las ideas siempre van por delante de los medios. De ahí que esa manera de contar la historia funcione tanto o más que ver a un perro "tuneado" por los efectos de rigor. En esa línea, el filme (por su planteamiento) puede recordar a cualquiera de los episodios míticos de las series fantásticas de Rod Serling.

Por otro lado, tampoco es nuevo el hecho de introducir un "algo" perturbador dentro del seno familiar: animales, juguetes, objetos diversos... son recursos para provocar terror a partir de elementos reconocibles y de carácter doméstico, que siempre funcionan a la hora de que el espectador se identifique con esa clase de situaciones. Ni que decir tiene, que en este caso, si quien ve esta película siente cierta fobia hacia los perros, sufrirá lo suyo. Siempre teniendo en cuenta que estamos hablando de un telefilme de finales de los setenta, así que tampoco cabe esperar grandes cosas en cuanto a atmósfera o aspectos creativos deslumbrantes.

Como decía, Harrington rehúye efectismos, puesto que prefiere sugerir el horror de los comportamientos anormales de los personajes, que es un modo perfectamente legítimo de provocar miedo. Eso sí, deja para el final la inevitable catarsis terrorífica, con el perro mostrando su verdadero carácter diabólico ante el personaje principal (el funcional Richard Crenna, antes de convertirse en el jefe de Rambo). Esa secuencia de nuevo nos remite a clásicos, en este caso a Tourneur y su maravillosa "La noche del demonio", con una factura visual tan ingenua como encantadora.

En definitiva, de nuevo un telefilme agradable de ver, entretenido y modesto a partes iguales, que denota el oficio de su director y que hace despertar la nostalgia a todos los que hace años disfrutábamos ante esta clase de productos delante de la pequeña pantalla.

2 comentarios:

darkerr dijo...

No la he visto, pero el cartel creo que es calcado de "Cujo" de Leawis Teague, o ha sido al revés.

Tyla dijo...

Bueno, ese cartel en concreto no sé de qué año será. Posiblemente es el de la edición en DVD de la peli, que seguro que vino después de "Cujo". Pero en cualquier caso, la peli de Harrington es bastante anterior. Creo que en 1978 ni siquiera Stephen King había escrito la novela.

Y bueno, argumentalmente tampoco tienen casi nada que ver.

Por cierto, me han entrado ganas de volver a ver "Cujo", jeje.