miércoles, 11 de junio de 2008

"Terror y encajes negros", de Luis Alcoriza


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Terror y encajes negros"/ Dirección: Luis Alcoriza/ Guión: Ramón Obón y L. Alcoriza/ Producción: Luz María Rojas/ Fotografía: Xavier Cruz/ Montaje: Federico Landeros/ Dirección artística: Barry Cox/ Reparto: Gonzalo Vega, Maribel Guardia, Claudio Obregón, Jaime Moreno, Claudia Guzmán, Olivia Collins, Martha Ortiz, Luis Chapital, Gabriela Goldsmith, Armando Palomo, Elena Silva, Alejandra Espejo. México, 1985. Color. 91'

De encajes negros, alguno que otro. Ahora bien, de terror... pues más bien poquito. En realidad se trata casi más de una comedia que otra cosa. Lo que no tengo muy claro es si las situaciones de comedia (al menos algunas de ellas) son del todo premeditadas y persiguen en verdad provocar la carcajada, o simplemente se trata de un artefacto tan ingenuo y sobretodo asquerosamente machista que no hay por donde cogerlo. Personalmente, me inclino más por esto último.

Se supone que tenemos a un psicópata fetichista que se "entretiene" con las cabelleras de mujeres y que se dedica a asaltar a féminas indefensas y cortarles mechones de pelo para conformar con ellos una peculiar colección. Por otro lado, la protagonista femenina (Maribel Guardia) es una cándida ama de casa que se pasa la vida metida en la ídem, cuya única ilusión es salir a la calle a comprarse trapitos. Sin embargo hete aquí que el cachalote bigotudo y celoso que tiene por marido no la deja. Pero no es que no la deje comprarse trapitos. Es que no la deja salir de casa!! Lo más gracioso está en que el psicópata descrito al principio es un vecino de la pareja, así que no es necesario que la pobre mujer salga a la calle para meterse en líos, puesto que los tiene a vuelta de rellano.

Luego en la peli también hay todo un retrato sociológico del machoman mexicano típico, siempre al acecho de ejemplares del sexo opuesto. Y de hecho, las otras mujeres que aparecen en el filme son tirando a casquivanas. Todo ello forma un pastiche que, como decía al principio, de terrorífico no tiene nada. Pero sí es una suma de diálogos y situaciones inenarrables, por la vergüenza ajena que provocan. Espero y deseo que la realidad mexicana haya variado sustancialmente entre 1985 (año de producción de la película) y la actualidad.


Y es que resulta obvio que la mujer siempre ha sido una víctima potencial en las historias de terror y suspense. Pero que la lectura que se entresaque de esta historia sea que en el momento en que una mujer desobedece al marido, aunque sea con la intención más inocente del mundo, se ponga en peligro de muerte... en fin, me parece tan incalificablemente reaccionario y sexista, que no queda más remedio que tomárselo a pitorreo, por mucho que Alcoriza lo quiera maquillar un poco al final.

Dejando aparte todo eso, la película es bastante torpe, ya sea analizada como comedia o como filme de suspense. Los actores son malísimos y seguramente el aspecto más fallido de todos radica en la indefinición que muestra Alcoriza a la hora de centrarse en una de las dos líneas argumentales: la del psicópata o la de la ama de casa reprimida, radicalmente distintas entre sí. Así que finalmente tan endeble queda en un lado como en el otro.

Una lástima, porque la cinematografía mexicana del género fantástico nos dio en el pasado muestras de lo más estimulantes. Baste recordar figuras como la de Carlos Enrique Taboada o Chano Urueta y obras del calibre de "Hasta el viento tiene miedo" o "El libro de piedra", sin nada que envidiar a los buenos filmes europeos y norteamericanos de terror de la época. Incluso en los terrenos de la serie B más o menos simpática estaban René Cardona (padre e hijo) algunas de cuyas películas no estaban del todo mal.

Así pues, conviene pasar de largo sin ningún remordimiento de esta "Terror y encajes negros", que más que un giallo (tardío) a la mexicana, como presumiblemente Alcoriza intentó, es mayormente una astracanada que parece engendrada por una versión centroamericana del Jess Franco más cochambroso.

3 comentarios:

La abadía de Berzano dijo...

La tengo pendiente, pero viniendo de Alcoriza, español refugiado en México y guionista habitual de Don Luis Buñuel en su etapa méxicana - suyos son los libretos de "Los olvidados" o "Él" -, además de ser el responsable del libreto de una de las mejores muestras del fantástico azteca, la comedia "El esqueleto de la señora Morales" de Rogelio González, esperaría más, pero después de leer tu comentario, creo que la dejaré correr...

Tyla dijo...

Yo creo que esta peli es la muestra evidente del declive de un cineasta, comparándola con todas esas obras anteriores que citas. Huyendo de todo riesgo, para facturar un producto sin ninguna clase de chicha, hecho con más afán comercialoide que otra cosa.

Astrocinica Lunae dijo...

Muy de acuerdo contigo. El cine mexicano a partir de los 70's-80's es verdaderamente una porquería, nada que ver con la época de oro, que, como tú bien mencionas con Taboada, tenía cosas muy rescatables. Es indignante ver cómo ha ido decayendo el cine mexicano, más que nada porque se han aferrado a un prejuicio de hermetismo "nacionalista" en vez de ver el cine como una expresión abierta hacia el mundo. Esta película es un ejemplo muy claro de lo que se ha convertido el cine mexicano.. un cine de clichés, de historias sin orden y sin lógica que tan sólo buscan vender (darle el pan de la ignorancia a las masas) representando a una realidad decadente: la realidad del mexicano promedio que es ignorante, machista (el "chingón"), vulgar y promiscuo. El típico modelito de la mujer ama de casa, vidente de la t.v que no sale del hogar, cuyo mayor idilio en la vida son las compras y que es maltratada por el típico modelo de hombre machista-chingón, el cual hasta en el mismo aspecto simula al "perfecto cacique". Quiso meterse como "detonante psicológico" al fetichista excéntrico y extravagante, pero como tú bien mencionaste, hasta pareció que se metió a la fuerza y radicalmente en un cuadro cinematógrafico en el que nunca pudo encajar. Pero, hasta resulta absurdo hablar de "cuadros cinematográficos", pues la película no tiene ninguno, es grotesca y sin estructura alguna. El cine es uno de los filtros más apegados a las realidades (sean cuales sean dichas realidades, del panorama social, psicológico, emocional,etc), pues eso es el arte por sí mismo, y ya vemos qué realidad nos proyecta esta película... Con estos tipos de películas el arte ya no es un fin en sí mismo, sino tan sólo un medio de propaganda, de comercializar perfiles y seguir atrofiando e idiotizando a las masas... ¿Queremos eso? ¿Un cine de panfletos? Ya hacen falta VERDADEROS directores...