domingo, 15 de junio de 2008

"El proceso de las brujas", de Jesús Franco


FICHA ARTÍSTICA:

Título Original: "Il Trono di Fuoco"/ Dirección: Jesús Franco/ Guión: Michael Haller, Harry Alan Towers y Anthony Scott Veitch/ Producción: Harry Alan Towers/ Fotografía: Manuel Merino/ Montaje: Derek Parsons/ Música: Bruno Nicolai/ Dirección Artística: Jack Taylor/ Reparto: Christopher Lee, Maria Schell, Leo Genn, Hans Hass Jr., Maria Rohm, Margaret Lee, Pietro Martellanza, Howard Vernon, Milo Quesada. Italia, España, Lienchestein, Alemania. 1970. Color. 89'

A poco que uno va profundizando en la obra del Tito Jess, se da cuenta de que sus películas podrían dividirse en tres grupos: las buenas (es decir, "Miss Muerte", "Gritos en la noche"...), las lamentables (que constituirían el grupo más numeroso y que necesitarían de varios blogs para poder ser citadas) y las correctas, entre las que podríamos situar la que hoy nos ocupa.

Lo que pasa es que en cierto modo, hay filmes correctos y aceptables, que no destacan por nada especial, pero que se ven con agrado. Sin embargo otras veces, se dice que una película es correcta puesto que no presenta grandes rasgos vergonzosos, pero asimismo resulta tremendamente insulsa. Y éste es el caso.

A pesar de contar con una presencia tan destacada como la de Christopher Lee encarnando al villano de la función, esta típica historia de persecuciones brujeriles por parte de los sectores más reaccionarios del poder establecido, en este caso representados por Lee en la piel del inmisericorde y despiadado Lord George Jeffreys, "El proceso de las brujas" es una obra tan aceptable como plana y aburrida.

Se podría enmarcar perfectamente en la época dorada del fantaterror hispano (nos hallamos en el año 1970), pero si la comparamos con otras muestras de temática similar, como "Inquisición" de Naschy o "El mariscal del infierno" de Klimovsky, no resiste ni medio asalto. Y eso que las citadas tampoco es que sean maravillas del séptimo arte. Pero sí poseían una factura mucho más consistente, además de ser considerablemente más entretenidas.


Aquí Franco se limita a servirse de una ambientación ciertamente aparente (en la producción participan cuatro países, nada menos), una puesta en escena tan sobria como átona y parece dejar todo el peso del invento sobre los hombros de Lee y de su carisma. Y claro, eso no es suficiente cuando se nos está contando una historia así de manida y previsible. El propio protagonista, auténtico icono terrorífico de lujo para un filme como éste, ofrece una interpretación más rutinaria que otra cosa. Incluso en las secuencias de torturas, Franco es incomprensiblemente tímido, sin llegar a cargar las tintas más de la cuenta.

Por otra parte, el pertinente elenco de bellezas está bien cubierto, con rostros tan hermosos como los de Maria Schell o Maria Rohm, amén de presencias (en algunos casos anecdóticas eso sí) de intérpretes "talismanes" del director como Howard Vernon, Diana Lorys, Serena Vergano...

Con todo, si comparamos "El proceso de las brujas" con cualquiera de los delirios erótico-lisérgico-festivos del cineasta, resulta una película que puede llegar a resultar grata a los detractores del Franco más estridente y representativo de la serie Z, precisamente por su sobriedad y clasicismo. Por lo que a mí respecta, dicha sobriedad, como comentaba anteriormente, es más un sinónimo de insustancialidad que otra cosa.

En cualquier caso, si hemos de ser justos a la hora de situar la película en el lugar que le corresponde dentro de la filmografía del director madrileño, seguramente estaría en el apartado de sus obras más dignas. O más específicamente: ni entre las más destacadas, ni entre las más vergonzosas.

2 comentarios:

Igor Von Slaughterstein dijo...

Buena definición esa de "plana y aburrida". Probablemente compartida por la grandísima mayoría del cine de este hombre.

Yo es que tras tragarme tres o cuatro bodrios suyos renuncio a investigar más en su cine.

Saludos!!

La abadía de Berzano dijo...

Muy de acuerdo con tu opinión, Tyla. Una lástima el resultado, sin duda, ya que Franco contaba con varios ingredientes como para haber realizado algo de más enjundía, pero el tío Jess es un especialista en desaprovechar oportunidad, solo hay que dar un vistazo a sus dos incursiones en Fu-manchu, divertida pero cutrona la primera, y un bodrio en toda regla la segunda...