jueves, 17 de abril de 2008

"Calvario", de Fabrice Du Welz


FICHA TÉCNICA:

Título original: "Calvaire"/ Dirección: Fabrice Du Welz/ Guión: Romain Protat y Fabrice Du Welz/ Producción: Michael Gentile, Eddy Geradon-Luyckx/ Fotografía: Benoít Debie/ Montaje: Sabine Hubeaux/ Efectos Especiales: Alain Couty/ Música: Vincent Cahay/ Reparto: Laurent Lucas, Brigitte Lahaie, Gigi Coursigny, Jean-Luc Couchard, Jackie Berroyer, Philippe Nahon, Philippe Grand Henry, Jo Prestia, Marc Lefevbre, Alfred Davis. Bélgica-Francia-Luxemburgo, 2004. Color. 84'

De nuevo el cine europeo nos sorprende con una propuesta fresca y agradable. En este caso, aunque las similitudes con otras muestras del cine de género más o menos recientes están ahí, puede decirse que el belga Du Welz consigue una obra con entidad propia.

Narrada con un tono frío, muy adecuado al paisaje y a las emociones que se pretenden transmitir, desde el primer momento nos topamos con un personaje al que le pasan cosas "raras" y cuyas relaciones con otras personas no acaban de ser del todo "limpias". Aunque, dicho sea de paso, no por culpa suya. En ese sentido, parece predestinado desde el inicio a pasarlas canutas.

La estructura de la historia es muy clásica. Un tipo llega a una pequeña población rural, que tras una aparente sensación de normalidad, aunque no exenta de cierta atmósfera misteriosa, oculta terribles secretos. Lo que en un principio son indicios, acaban convirtiéndose en una pesadilla.

Seguramente lo mejor del filme está en su primera mitad, en que la trama se plantea y desarrolla de forma casi impecable. Sin embargo, una vez estalla el drama propiamente dicho, como todas las cartas están sobre la mesa, tal vez la narración va perdiendo algo de fuelle, en espera del desenlace.


En todo caso, las interpretaciones rayan a buena altura. Encabezadas por un competente Laurent Lucas, al que ya nos hemos acostumbrado a ver sufriendo de lo lindo en películas de Dominik Moll, como la notable "Harry, un amigo que os quiere". El resto del elenco, igualmente correcto. A destacar que los terrores que se plantean en el filme son de origen puramente humano. Y en ese sentido, es todo un acierto la elección de rostros comunes y exentos de características turbias. Porque ello redunda en una mayor sensación de incomodidad. Resulta mucho más impactante ver a personas aparentemente normales hacer cosas horribles, que cuando quienes las hacen son tipos malcarados y de unas facciones duras o "teatrales".

Otro aspecto a considerar y a reconocer es la habilidad de Du Welz a la hora de aprovechar los escenarios, a fin de crear ese ambiente opresivo y gélido, húmedo podría decirse, que se transmite muy bien. Pero no se le va la mano a la hora de enfatizarlo, puesto que eso es algo que suele distanciar al espectador, provocando una innecesaria artificialidad. En ese aspecto, hay un buen equilibrio entre atmósfera y naturalismo.

Así pues, pese a no tratarse de una película inolvidable ni que vaya a pasar a la historia, sí estamos ante una obra competente y agradable de ver. De ésas que requieren un mínimo de implicación del espectador para ser disfrutada como merece, aunque a pesar de todo, la sensación en último término es la de que algunos aspectos no terminan de estar del todo pulidos. Especialmente, como comentaba, en la segunda mitad del filme.

Con todo, este Fabrice Du Welz aparenta ser otro de esos cineastas a quienes habrá que seguir la pista. De momento, en su próximo trabajo, "Vinyan", actualmente en período de post-producción, parece seguir por los mismos caminos de trazo retorcido y viscoso. Y yo que me alegro.

1 comentario:

La abadía de Berzano dijo...

Hace lo menos tres años que la vi, pero más o menos la sensación que recuerdo es tal y como tu la escribes, una buena atmósfera, un buen planteamiento, pero falla en su segunda mitad, pese a acabar siendo un producto la mar de competente.