domingo, 6 de abril de 2008

"El Más Allá", de Lucio Fulci


FICHA TÉCNICA:

Título Original: "L'Aldilà"/ Dirección: Lucio Fulci/ Guión: Dardano Sachetti/ Producción: Fabrizio De Angelis/ Fotografía: Sergio Salvati/ Montaje: Vincenzo Tomassi/ Música: Fabio Frizzi/ Efectos Especiales y Maquillaje: Germano Natali y Giannetto De Rossi/ Reparto: Katrina MacNichol, David Warbeck, Cinzia Monreale, Antoine Saint-John, Veronica Lazar, Anthony Flees, Giovanni De Nava y Al Cliver. Italia, 1981. Color. 83'

Todo el mundo de rodillas. Ésta es una película importante, se mire por dónde se mire. Importante y especial. Es especial porque constituye la expresión máxima del cine de Fulci. Aúna su vertiente primeriza más atmosférica (la de "Angustia de silencio" o "Una lagartija con piel de mujer") con la etapa ochentera, que es aquélla por la cual ha obtenido el aprecio de las nuevas generaciones de aficionados. Y del mismo modo que "Siete notas en negro" era el nexo que unía ambas épocas, en "El más allá" encontramos al Fulci más inspirado y asentado. Orientado definitivamente al cine de terror. Al más genuino, con todos sus defectos y todas sus virtudes.

Una trama eminentemente sobrenatural, situada en el estado de Louisiana y que reúne elementos lovecraftianos con otros más clásicos, pero que a la vez resulta rabiosamente actual, ilustrando las tendencias de aquellos primeros ochenta. En "El más allá" vemos todos esos rasgos que distinguirán de ahí en adelante y para la posteridad el cine de Fulci. Aquellos por los que se le recuerda y se le recordará. Rasgos enlazados por una cadencia pesadillesca. Éste es el Fulci más libre y desprejuiciado. Un cineasta al que no le importa sacrificar la coherencia narrativa con tal de conseguir una imagen impactante y visualmente potente. Análisis que sirve para describir prácticamente todo lo que ocurre en la película. Y es que a partir de una trama más o menos lógica, lo que importa es la suma de momentos alucinógenos, esos planos que se le quedan a uno grabados de manera indeleble.


La disculpa argumental se centra en una antigua maldición que señala al hotel donde tiene lugar la acción como una de las siete puertas del infierno. La protagonista, Kristy MacNichol (una de las musas del director) se hace cargo de dicho hotel, sin reparar en lo que se le viene encima. Y lo que se le viene encima son zombies, muertes terribles, una atmósfera opresiva y toda clase de peligros.

Resulta complicado hablar de "El más allá" como un todo. Es mucho más lógico hablar de ella como una suma de momentos. En un primer tercio encontramos un tono más sugerente y atmosférico, al que seguirá un nudo salpicado de momentos tan memorables como caprichosos y un desenlace repleto de acción e intensidad. Las incoherencias del guión, lejos de resultar un lastre, son un punto a favor, porque ayudan a conformar ese tono entre onírico y alucinado, donde nada tiene sentido y cualquier cosa puede suceder. Sirva como ejemplo el brutal segmento de las tarántulas, o el de la morgue y el ácido.

Para poder llegar a apreciar el filme, se hace necesaria una visión carente de exigencias formales. Sumergirte en él es renunciar totalmente a las conveniencias que exige el guión cinematográfico y la congruencia más académica. Pero vale la pena. Vale la pena porque el nivel de intensidad es tal que apenas encontramos tiempos muertos. A lo largo de todo el metraje suceden cosas, de forma constante. No hay un solo respiro. Todo vale con tal de mantener la tensión. Y en este punto vuelvo a un calificativo que he usado más atrás: "pesadillesco". Pocas veces hemos encontrado tan bien dibujados el contorno y el epicentro sin salida de una pesadilla como en "El más allá". Tal vez en "Phenomena" de Argento hallaríamos un tono parecido.


Los escenarios están perfectamente aprovechados. Desde la morgue hasta la casa, con ese sótano del que emerge el mismísimo Infierno. La banda sonora, no especialmente enfática, pero sí suficientemente presente. No resulta apropiado hablar de nivel interpretativo. Es algo casi ridículo, porque por otro lado, los personajes como tales, no existen. Son meras figuras corpóreas, sin más. Hay un nivel tan elevado de falta de pretensiones de coherencia, que resulta casi emocionante. Pero no porque sí, sino porque dicha falta de pretensiones redunda en la mencionada intención de epatar a toda costa. Y ahí nace el milagro. El milagro que provoca que Fulci consiga una obra consistente, cuando lo normal sería que semejante intencionalidad cristalizase en un desaguisado tremendo. Pero lo cierto es que "El más allá" es tremendamente compacta. Una obra tensa y cuya atmósfera lo llena todo. Una atmósfera espesa y rojiza. Opresiva y densa.

Cuando se pontifica acerca de las bondades y las maldades del cine fantástico, uno puede seguir dos vías. Por un lado, la puramente académica. Aquélla que nos lleva a considerar como puntos culminantes del género las obras de Whale, Fisher, etc. Es decir, el clasicismo elevado a la máxima expresión. Pero luego hay una segunda vía. Una vía exclusiva para cineastas como Fulci. No es el único, pero sí seguramente el más significativo. Un Fulci que, contra lo que muchos pretenden, no es ningún inútil tras la cámara. Y mucho menos torpe. Hay en "El más allá" una serie de planos llenos de sentido y de talento. Del mismo modo que los había en su primera época, indudablemente más rica artísticamente que la segunda. De esta película se podrá discutir el guión (todo y que ha quedado dicho que el principal interés del director no va por ahí). Pero lo que no se puede discutir de ninguna de las maneras es la capacidad de Fulci para perturbar. Y donde otros apartarían la cámara, él la coloca hasta las últimas consecuencias.

Ahí entra otro capítulo de elogios. Los dirigidos hacia las labores de maquillaje y efectos especiales. Absolutamente brillantes. Ojos arrancados, piel rasgada, quemada y destrozada... no hay límites. Del mismo modo, la fotografía también resulta estupenda. De hecho, están todos los colaboradores habituales del director: Sachetti en el guión, Tomassi en el montaje, Salvati en la fotografía, etc.


A pesar de todo, no podemos obviar las mencionadas lacras del guión, aunque sólo sea a mero título enunciativo. Especialmente llamativas son las apariciones de personajes que entran y salen de la acción al más puro capricho. Ese siniestro hospital, que sólo parece habitado por un par de enfermeros... y los zombies. O el propio hotel, que exteriormente parece una casita modesta, pero por dentro aparenta ser interminable en cuanto a extensión (sótanos aparte). Eso por no hablar del empeño del protagonista masculino en deshacerse de los zombies a base de disparos al cuerpo, cuando sabe perfectamente que el único modo de matarlos es disparándoles al cerebro. Y qué decir del final. Tan descaradamente incongruente y libre, tan desprovisto de toda lógica como el de "Aquella casa al lado del cementerio" o el de "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes".

En fin, seguramente no hace falta seguir profundizando mucho más. Aunque de "El más allá" se podría hablar durante horas y horas, porque el filme lo requiere, lo mejor es verla. Dejarse llevar. Dejarse sumergir en ese inframundo alucinógeno del querido y entrañable Lucio Fulci y acabar literalmente (sin saber cómo) en mitad del Infierno, del mismo modo que los personajes.

5 comentarios:

La abadía de Berzano dijo...

Una película visceral, por otra parte, como la mayoría de los títulos que rodo Fulci por aquella época, pero aquí llevada al cuadrado, donde, como tu muy bien dices, el argumento es lo de msno, y lo más importante es la capacidad de fascinación que producen sus escenas, el poder epatente de sus planos, y esa atmósfera entre irreal y onírica que tiene todo el conjunto.

Por cierto, muy buena la reseña, he sentido celos. :P

Tyla dijo...

Jaja.. no exageres. La reseña también me ha quedado muy visceral, porque simplemente he querido explicar lo que la peli me sugiere, apenas minutos después de haberla visto. De ahí que esté bastante desordenada en cuanto a conceptos.

En cualquier caso, me alegra que la peli te haga disfrutar tanto como a mí. :)

Anónimo dijo...

Menos mal que has hecho publicidad en sedice porque sino no me entero de que existe este siniestro reseñódromo :p

Esta peli también me gusta mucho. Has mencionado Phenomena, para mi lo más parecido es Inferno, también de Argento. Inferno precede un año a "El Mas Allá" así que me imagino que Fulci se inspiraría bastante en la de Argento. Fíjate que ambas empiezan con una mujer leyendo un libro maléfico.

Saludos, Poveda.

Tyla dijo...

Hola, Don Poveda!

Pozí. "Inferno" es bastante parecida, en cuanto a atmósfera. Y como bien dices, es inmediatamente anterior.

Fulci en ese momento venía de hacer "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" y "El gato negro", que no eran tan de "atmósfera" y sí más directas. Así que es muy posible que la de Argento le influyese en alguna medida: libros maléficos, sótanos misteriosos...

Por cierto, sótanos que después Fulci volvería a utilizar como elemento narrativo más que destacado en otra de sus mejores pelis: "Aquella casa al lado del cementerio".

Abuelo Igor dijo...

Viva Fulci. Incluso haciendo comedias eróticas con Lando Buzzanca.

¿Hace falta decir más?