miércoles, 2 de abril de 2008

"Evil Dead Trap", de Toshiharu Ikeda


FICHA TÉCNICA:

Título Original: "Shiryo No Wana"/ Dirección: Toshiharu Ikeda/ Guión: Takashi Ishii/ Fotografía: Masaki Tamura/ Música: Tomohiko Kira/ Efectos Especiales: Shinichi Wakasa/ Reparto: Miyuki Ono, Aya Katsuragi, Hitomi Kobayashi, Eriko Nakagawa, Masahiko Abe, Yuji Honma, Shinsuke Shimada. Japón, 1988. Color. 100'

He aquí una película curiosa. Pero no tanto por méritos conscientes, como por circunstancias colaterales. Y ahora voy y me explico: se trata de un filme japonés del año 1988 que, lejos de mostrar una identidad o rasgos de la propia esencia del cine japonés, está nutrido de influencias externas. Aquí no tenemos a los clásicos fantasmas etéreos tipo "Kwaidan", sino un conglomerado de elementos de distinta índole.

Por un lado, hay algo muy "giallesco" que llama la atención desde el primer momento. Y es el motivo musical central, omnipresente a lo largo de toda la película y que remite directamente a los trabajos de Goblin para Dario Argento. Al mismo tiempo, también hay una serie de rasgos visuales igualmente característicos de ese cine, en la luz y los colores. Pero por otro, es también muy clara la influencia del slasher norteamericano, especialmente en lo relativo a la estructura narrativa.

La trama nos presenta a una serie de jóvenes que, conducidos por una periodista que ha sido de algún modo atraída a un extraño lugar (una especie de fábrica abandonada), serán atrapados por la trampa diabólica que da título a la historia. Detrás de esa trampa, o mejor dicho, el contenido de dicha trampa, nos lleva a otra circunstancia destacable del filme. Y es la presencia del factor "snuff movie". Repito que estamos hablando de la segunda mitad de los años ochenta, en que aún era un fenómeno que pese a conocerse, para nada se había visto tan presente y utilizado en el cine como ha ocurrido de unos años para acá, salvo casos muy puntuales como "Hardcore: un mundo oculto" de Schrader, a finales de los setenta. Lo cual de nuevo justifica el apelativo de película "curiosa", puesto que si ahora mismo hay una corriente temática que caracteriza los productos más "fashion" del momento, es esa ultraviolencia mediática y cercana, vista en obras como "Hostel", "Turistas", "Woolf Creek", etc. con la salvedad de que estamos hablando de una película que tiene veinte años.


En todo caso, una vez planteados los motivos que pueden hacer que esta película sea vista con un cierto interés, no sería justo dejar de remarcar los valores propios e intrínsecos de la misma. O mejor dicho, la ausencia de dichos valores. En otras palabras: dejando de lado esas circunstancias relativas a influencias, "Evil Dead Trap" es un filme tirando a aburrido. Incurre en lo que suelen incurrir muchas películas de similares características. Y es que tras un planteamiento que capta el interés del espectador, el desarrollo no acaba de estar a la altura. Especialmente por un plúmbeo alargamiento de situaciones que se hacen pesadas y repetitivas.

Es tal dicha sensación, que la violencia y los momentos más efectistas (que los hay), quedan prácticamente desdibujados. Hasta el punto de que el esclarecimiento del enigma que subyace detrás de la amenaza que persigue a los personajes, no resulta ni siquiera atractivo, porque uno ya ha perdido casi completamente el interés por lo que se cuenta. Si a eso se le añade que tenemos cuanto menos tres "falsos" finales, pues más de lo mismo. A la película le sobra media hora tranquilamente. En ese sentido, adolece del mal endémico del que ni siquiera el cine de terror oriental de los últimos años (el japonés, especialmente), ha sabido sustraerse. Porque una cosa es el ritmo pausado típico de la escuela cinematográfica oriental, en ocasiones muy necesario y agradecido si estamos hablando de historias atmosféricas y de otra índole, pero otra cosa muy distinta es el alargamiento artificioso y cansino que tenemos en esta película y en otras similares, donde teóricamente no hay tanta "atmósfera" y sí una violencia más explícita, persecuciones, etc. Acaba resultando agotador.

Los grandes cineastas japoneses clásicos sabían muy bien adaptar el ritmo narrativo al tipo de película que querían hacer. Y sino, que se lo pregunten a Kurosawa. Al de "Vivir" y al de "Los siete samurais". O al de "Barbarroja" y "El infierno del odio". Porque eran del mismo director, todas ellas, pese a que viéndolas, la sensación fuese distinta. Pero algunos de ahora... es que no me aprenden. Y hombre, tampoco es que esté demandando que todos filmen como Kurosawa, pero es que da la sensación de que son conceptos muy básicos para cualquier director.

4 comentarios:

La abadía de Berzano dijo...

Totalmente de acuerdo con tu comentario acerca de los vicios del cine asiático actual, con su lentitud y sus finales alargados ad nauseam.

En cuanto a la película, y a la inclusión de una sub-trama ambientada en las snuff-movies, tal vez fuera un intento de aprovechar el revuelo formado por "Guinea Pig", que también es japonesa y es de tres años antes. Por cierto, ¿esta en la mulilla esta peli?

Tyla dijo...

Buf... las de "Guinea Pig" nunca me ha apetecido mucho verlas, la verdad.

Y sí, está en la mula. De hecho, también está la secuela (porque la cosa ésta tuvo secuela) pero lo cierto es que dudo que la vea.

La abadía de Berzano dijo...

Si te sirve de consuelo, la única que he visto de "Guinea Pig" ha sido la primera, y por que la pasaron en la Semana de San Sebastián, que si no, ni por esas.

No entiendo ni su fama, con lo mal realizados que resultan los trucajes, ni como a alguien con dos dedos de frente le puede gustar semejante engendro, que tiene el mismo argumento que el video de primera comunión de tu prima pequeña.

Tyla dijo...

Es que además si fuesen unas imágenes integradas dentro de una trama con pies y cabeza, podría entender que a alguien le inspirasen curiosidad o incluso cierto morbo.

Pero así, a palo seco, es como tragarte un programa de esos de la tele de imágenes impactantes. Qué coñazo.