sábado, 5 de abril de 2008

"King Kong contra Godzilla", de Ishiro Honda


FICHA TÉCNICA:

Título Original: "Kingu Kongu tai Gojira"/ Dirección: Ishiro Honda/ Guión: Shinichi Sekizawa, Bruce Howard y Paul Mason/ Producción: John Beck y Tomoyuki Tanaka/ Fotografía: Hajime Koizumi/ Montaje: Reiko Kaneko/ Música: Akira Ifukube/ Efectos Especiales: Eiji Tsuburaya y Akira Watanabe/ Reparto: Tadao Takashima, Kenji Sahara, Yu Fujiki, Ichiro Arishima, Jun Tazaki, Akihiko Hirata, Mie Hama, Harold Conway, Michael Keith y Byron Morrow. Japón-USA. Color. 90'

En su día debió ser alucinante el encuentro de estos dos colosos en la pantalla grande. Me imagino a los niños y adolescentes de la época, tanto los de ojos rasgados como los de la gorra de béisbol, con las bocas abiertas de par en par disfrutando de este delicioso artefacto. Todo ello después de la pertinente campaña de promoción, que debió ser tan colosal como la medida de los dos protagonistas requería.

En "King Kong contra Godzilla" podemos ver a los dos bichos a todo color. Con el cambio de aspecto, creo que la criatura japonesa sale ganando. Y es que el King Kong de colorines pierde bastante ferocidad, convirtiéndose en una especie de orangután algo tontorrón, un poco más grande de lo normal y con algún problemilla de ortodoncia, pero no mucho más. Eso sí, los escenarios en color adquieren una dimensión diferente, que los emparenta directamente con el cine de aventuras más clásico, el que todos recordamos de las adaptaciones de los clásicos juveniles. Mientras la isla del King Kong en blanco y negro era un paraje siniestro, aquí se nos muestra de una forma más alegre y aprovechable, como marco de acción, con esos indígenas de rasgos orientales convenientemente coloreados de oscuro.

El esquema narrativo es el habitual de las películas de Godzilla y la disculpa para ver en acción a los dos monstruos resulta tan rebuscada como cabe esperar. Aparte de eso, sí hay alguna diferencia con respecto a los dos capítulos anteriores de la saga. En especial el que se refiere a las peleas. Mientras en las dos anteriores, la acción se limitaba principalmente a ver a Godzilla destruir edificios y escenarios diversos, aquí tenemos las simpáticas luchas entre los dos protagonistas, con un pulpo gigante como estrella invitada, en la que por cierto es una de las secuencias más agradecidas de la película. Una serie de enfrentamientos coreografiados casi al modo de un combate de wrestling, (tan de moda en estos momentos).


Por lo demás, los efectos especiales siguen siendo más o menos igual de rudimentarios que siempre y seguramente más "cantarines" precisamente por la nitidez que aporta el color, en detrimento del blanco y negro. Del mismo modo, se ven acentuados los aspectos de comicidad de alguno de los personajes. Rasgo éste, que se mantendrá en las sucesivas aportaciones a la serie. Asimismo, resulta en extremo regocijante alguna circunstancia del filme, como las alusiones a la bomba atómica (diecisiete años después de Hiroshima y Nagasaki, que no parece un espacio de tiempo particularmente grande) en una coproducción entre USA y Japón. Es casi como lo que contaba "Rocky IV", con el enfrentamiento entre un púgil americano y otro ruso, con la Guerra Fría aún caliente (si se me pemite la expresión).

Y por cierto, ¿quién resulta vencedor del singular combate entre las fantásticas criaturas? Pues diríase que, tal vez por el hecho de que el espíritu de la película es netamente japonés, pese a las aportaciones estadounidenses, al final es Godzilla el que se revela como el auténtico protagonista y como el coloso cinematográfico por definición del subgénero del Kaiju Eiga.

En cualquier caso, resulta curiosa la vigencia que conservan estos filmes. Seguramente hoy en día mucho más adecuados para el público infantil que juvenil, pero al mismo tiempo revestidos de un encanto para los adultos que en su día no podían tener, lo que asegura su perpetuidad en el imaginario colectivo del cine fantástico. Lo que entonces era sorprendente, hoy es entrañable.

2 comentarios:

La abadía de Berzano dijo...

Según tengo entendido, de esta película hay dos montajes. El japones, que es el que has (hemos) visto, y el americano, en el que sale triunfante King Kong, o al menos eso me suena haber leído, creo, que en un libro "muy mono" de alguien que ambos conocemos. ;)

Tyla dijo...

Jeje... en realidad, casi más que sobre quién ganaba literalmente la pelea entre los dos, yo me refería a cuál de ellos quedaba triunfante en el aspecto de la propia peli. Al que a la postre acaba resultando más "atractivo" a ojos del espectador.